El
festival de zarzuela programa una ópera para finalizar su Temporada, este año
más corta de lo habitual. Desde el próximo martes se podrá ver ‘El Gato
Montés’, de Manuel Penella, una nueva producción del Teatro de la Zarzuela de
Madrid que este año se alzó con dos Premios Lírico Teatro Campoamor: a la mejor
nueva producción de ópera española o zarzuela y al mejor cantante de ópera
española o zarzuela para Ángel Ódena. Este montaje firmado por José Carlos
Plaza, con coreografía de Cristina Hoyos, se podrá ver los días 21, 23 y 24 de mayo, bajo la dirección de Oliver Díaz, y las voces de Saioa Hernández, Andeka
Gorrotxategui, Ángel Ódena, Milagros Martín y Luis Cansino.
El pasodoble de ‘El Gato Montés’ es una
pieza icónica de la cultura taurina en España. Una página escrita originalmente
para esta ópera con el afán de reproducir sonoramente una verdadera corrida de
toros, entremezclado con vítores y palmas del coro, ante la imposibilidad de
representarla en escena. Interpretada hasta la saciedad por bandas a lo largo
de todo el mundo, sobrevivió durante muchos años al olvido en el que cayó la
obra. También se salvó del ostracismo el dúo de soprano y tenor “Torero quiero ser”, que suele ser interpretado por cantantes de todo el mundo en las galas líricas. Pero hasta ahí llega el conocimiento del gran público con respecto al
trabajo de Penella, que suele tomar la parte por el todo y considerar que se
trata de una obra pintoresca y menor, cuando la realidad es que se trata de una
ópera –es decir, sin diálogos hablados– que se alarga hasta más allá de las dos
horas de duración, con fuerte influencia de Wagner y Puccini, una cuidada
instrumentación y gran carga dramática.
Cuenta la historia de Juanillo, ‘El
Gato Montés’, un gitano obligado a huir a las montañas por haber matado al
señorito que trató de abusar de su novia Soleá. Cuando vuelve al pueblo a
reclamar a su mujer se encuentra con que ha sido acogida por Rafael ‘El
Macareno’, torero de incipiente éxito que regresa a Andalucía tras su triunfo
en Madrid. El dilema de Soleá, que se debate entre el primer amor de Juanillo y
su nuevo amor y agradecimiento a Rafael por haberla cuidado se entremezcla con
la tragedia de la muerte (inevitablemente unida al destino del torero) y la
culpabilidad de un pueblo que se siente cómplice de la desgracia del ‘Gato’.
Manuel
Penella estrenó esta ópera en su Valencia natal el 22 de febrero de 1917 en el
Teatro Principal. Desde el comienzo su éxito fue arrollador, lo que la llevó en
junio de ese mismo año a Madrid, donde confirmó la aceptación del público. No
tardó en cruzar a América, llegando al Park Theatre de Nueva York en diciembre
de 1920, con Pastora Imperio y Concha Piquer en el reparto, siendo repuesta por
aclamación popular un año más tarde. En ambas representaciones intervinieron
Pastora Imperio y Concha Piquer.
Sin embargo, la dificultad de su
realización, el poco apego que España siente por su ópera, y que sí vuelca en
zarzuela, bien grande o bien género chico, hizo que poco a poco fuese cayendo
en el olvido. Fue rescatada en 1992 con motivo de la Expo de Sevilla gracias al
afán de Plácido Domingo, que usó su fuerte poder en la industria para llevarla
a Estados Unidos e incluso grabarla en un sello puntero, la Deutsche Grammophon. Veinte años después se ha repuesto en un nuevo montaje, a cargo de
José Carlos Plaza, que ya triunfó en Oviedo en 2011 con su particular visión de
‘Los Diamantes de la Corona’ de Barbieri. Para Plaza ‘El Gato Montés’ es “una
explosión de luz, de color y de fuerza, donde se une el mito del minotauro (el
toro y el torero) con el destino fatal de los españoles”.
La producción tiene otro punto fuerte
en la colaboración de Cristina Hoyos como coreógrafa, a través de la coreografía
de un garrotín y unas sevillanas que se integran en el conjunto. Pese a ser una
‘bailaora’ de flamenco, Hoyos siempre ha estado muy unida al mundo de la ópera
(especialmente memorable fue su éxito con ‘Carmen’ en la Ópera de París en los
años 80), y su trabajo aporta el toque andaluz y alivio al duro drama que se
presenta en la escena. El asturiano Oliver Díaz será el
encargado de dirigir a la Oviedo Filarmonía en el foso. Díaz, plenamente
asentado en Madrid con su ambicioso proyecto de la Barbieri Symphony Orchestra
es un director con una dilatada trayectoria que incluye visitas regulares a
Latinoamérica y los Estados Unidos y, a pesar de este curriculum, es ésta la
primera vez que se presenta en el festival ovetense.
En el reparto destaca la presencia del
barítono Ángel Ódena que vuelve al Campoamor tras recoger en abril su premio
como mejor cantante de lírica española en un papel complejo por lo ambiguo de
sus intenciones. Junto a él dos jóvenes valores en alza, la soprano Saioa Hernández se presenta en
Oviedo como Soleá, y el tenor Andeka Gorrotxategui
como Rafael. Importantes nombres en los papeles secundarios, como Luis Cansino
(Hormigón), Milagros Martín (Frasquita) y Rubén Amoretti (Padre Antón)
completan un reparto que, junto a la habitual presencia de la Capilla
Polifónica, dará por terminada la temporada regular de este 2013 en el Festival
de Zarzuela, si bien un concierto extraordinario en junio lo cerrará
definitivamente.
FICHA
El Gato Montés
Ópera en tres actos y cinco cuadros
Música y libro de Manuel Penella Moreno
Estrenada en el Teatro Principal de Valencia el 22 de
febrero de 1917
Producción del Teatro de la Zarzuela
Reparto:
Soleá: Saioa Hernández
Rafael: Andeka Gorrotxategui
Juanillo: Angel Odena
Padre Antón: Rubén Amoretti
Hormigón: Luis Cansino
Frasquita: Milagros Martín
Gitana: Marifé Nogales
Oviedo Filarmonía
Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo
Director Musical: Oliver Díaz
Dirección de Coro: Rubén Díez
Director de Escena: José Carlos Plaza
Ayudante de dirección: Jorge Torres
Coreografía: Cristina Hoyos
Escenógrafo/Iluminador: Paco Leal
Figurinista: Pedro Moreno
Oviedo, 21, 23 y 24 de mayo. Teatro
Campoamor. 20 horas.
“Tratamos de innovar para llegar al corazón de la ciudad”
Desde que llegó a Oviedo hace casi dos años
el italiano Marzio Conti se ha ganado al público ovetense por su cercanía, pero
también por el entusiasmo que le ha llevado al frente de la Oviedo Filarmonía,
creando nuevos proyectos y dinamizando la vida musical de Oviedo sacando a la
orquesta a la calle. Hoy en día la Oviedo Filarmonía no sólo va del foso del
Campoamor al escenario del Auditorio: graba discos, hace música
cinematográfica, o implica a todos los coros de Asturias, sean o no
profesionales, en conciertos participativos. En esta entrevista nos desvela
planes futuros y hace un repaso por esta incesante actividad. Se muestra
preocupado por atraer con todas estas iniciativas a nuevos públicos, y ya
comienza a ver frutos. Y además nos adelanta la noticia de que convertirán al
Alcalde en ‘músico’ por un día.
¿En qué nivel situaría a la orquesta hoy?
Es
difícil de decir. Es seguro que la orquesta ha subido de nivel en el último año
y medio. Esto es gracias al trabajo de los músicos, de su voluntad por mejorar
cada día. Todavía tenemos un gran margen de mejora.
¿Es la Oviedo Filarmonía una orquesta de
foso?
En
absoluto. La veo como una orquesta muy versátil. Es cierto que procuramos dar
lo máximo en cada lugar y podemos adaptarnos a las circunstancias, es una de
nuestras mayores virtudes.
Desde su llegada se ha mostrado muy cercano a
la temporada de zarzuela ¿cómo es la visión desde Italia de este repertorio?
Para mí
la zarzuela es un género que se encuentra en la sangre española, y sobre todo
de esta ciudad. A mí me gusta mucho la música española, la siento muy cercana.
La zarzuela es un género peculiar: unas veces más cercana a la opereta, otras
más cercana a la ópera… Cuando me preguntan en Italia qué es la zarzuela sólo
puedo contestar: la zarzuela es zarzuela.
Los Conciertos del Auditorio son también una
actividad muy importante. ¿De qué manera influyen los directores y solistas
invitados?
Somos
la orquesta residente del ciclo, que es una de las más prestigiosas temporadas
que hay en España, y es una gran responsabilidad compartir cartel con grandes
nombres. Lógicamente Gergiev o la Sinfónica de Londres están en un escalón
superior, pero creo que hacemos cosas muy buenas y nuestro trabajo ascendente
va enfocado a mostrar todo lo que podemos hacer.
Desde su llegada se han impulsado las
grabaciones…
Hemos
grabado para Warner International un proyecto muy difícil. Es un doble CD con
música de Saint-Saëns: la Sinfonía para Órgano, la Jota Aragonesa y el
Concierto para violín con la ‘Introducción y Rondó Caprichoso’. Estará
disponible en noviembre. Esta casa internacional nos ha abierto completamente
la puerta porque la grabación les ha parecido muy buena, de un altísimo nivel.
¿Hay ya un nuevo proyecto de disco?
Queremos
trabajar sobre repertorio grande español, con obras de Falla que hace muchos
años que no han sido grabadas. Existen grabaciones, pero son antiguas, y
nosotros queremos aplicar toda la tecnología disponible para conseguir un
registro de calidad técnica y musical.
La orquesta se ha diversificado. También la
música para cine ha estado muy presente…
Creo
que es importantísimo crear situaciones que muevan a las personas sobre todo al
público joven. En verano de 2011 llenamos la plaza de la catedral con música de
John Williams y Nino Rota, y las proyecciones de ‘Metrópolis’ y ‘Alexander
Nevsky’ con música en directo también abarrotaron el Campoamor y el Auditorio.
¿Y dan resultado?
Ha sido
sorprendente la reacción del público. Las colas para acceder al Auditorio en
‘Alexander Nevsky’ eran enormes y hemos notado una respuesta entusiasta. Mi
objetivo es recoger esas colas para los conciertos de temporada.
¿Cómo se implica al público?
Tratamos
siempre de innovar para llegar al corazón de la ciudad. Los conciertos
participativos cantando el ‘Carmina Burana’ o coros de ópera vincularon a las
formaciones corales de toda Asturias con la orquesta, y eso deja poso. Además
te puedo adelantar que el alcalde participará como músico de la Oviedo
Filarmonía en un proyecto que estamos preparando para septiembre.
¿Seguirá la apuesta social?
Sí,
repetiremos en 2015 los conciertos participativos en Oviedo, es una experiencia
que me gusta mucho y este año los haré, pero en Tenerife. Cualquier cosa, por
pequeña que sea, va sumando. Son piedras que se van colocando para conseguir
algo más grande.
Este nuevo público ¿cambiará la visión del público
tradicional asturiano? Siempre se le ha considerado como difícil.
No lo
veo así. Que el público sea exigente nos obliga a mejorar más, y eso es bueno.
En Oviedo existe una de las mejores ofertas de España: dos orquestas, dos
teatros, ópera, zarzuela, conciertos en el Auditorio… ¿Público difícil? No lo veo como un problema
¿Acaso es más fácil el de Londres, París o Roma? El público nos impulsa a
crecer.
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“Las redes sociales son una poderosa herramienta para atraer a nuevo público”
“Cantante, psicóloga y amante de la vida, las
personas leales y el Real Oviedo”. Así se define la mezzosoprano ovetense María
José Suárez en su perfil de Twitter. Activa usuaria de las redes sociales,
forma parte de un ambicioso proyecto que trata de incorporarlas al mundo de la
música clásica: ‘Clásica y Tuits’, que estos días, paralelamente a los ensayos
de ‘La Verbena de la Paloma’, narra por internet las peripecias de los ensayos.
Suárez, además, interpreta a Casta, la rubia “hija del Pueblo de Madrid” a la
que canta Don Hilarión en sus coplas. Nos recibe en el Campoamor ultimando
detalles para el estreno de hoy, y reflexiona sobre poder de las Tecnologías de
la Información y la Comunicación y su necesidad de integrarlas en este mundo. Nos
explica además qué cambios vamos a encontrar en la nueva versión de Marina
Bollaín y su razón de ser.
¿Qué tiene la partitura de Bretón que más de
un siglo después sigue siendo la más popular del repertorio?
Calidad
musical. Bretón era un hombre muy ilustrado, y escribió una música magnífica.
Es una joya, muy condensada, pero una joya al fin y al cabo.
¿No ha perdido fuerza al haber sido
interpretada tanto y de tantas formas diferentes?
Ha
sucedido mucho con el género zarzuelístico. A menudo se ha despreciado
interpretándola de cualquier manera. Afortunadamente ahora al género se le está
dando el valor que tiene, y las zarzuelas se están haciendo con buenas
orquestas, buenos coros y buenos cantantes, además de con escenógrafos
excelentes.
Sorprenderá ver a un Hilarión más
rejuvenecido. ¿Cree que dignifica su parte musical al ser cantado por un
barítono lírico?
Es una
idea de Marina Bollaín. Trae a la actualidad a ese personaje, que en realidad
lo que hizo fue heredar la farmacia de su abuelo, el viejo Don Hilarión que
todos conocemos. Es cierto que cantado por un barítono joven se interpreta de
otra manera, no me atrevo a decir que sea mejor, pero sí que es una visión
nueva de la música.
Siempre hay reticencias a este tipo de
actualizaciones…
Yo soy
muy ‘moderna’ en mis planteamientos estéticos. A mí me parece perfecto: porque
el lenguaje costumbrista de la zarzuela es muy actual. ‘La Verbena de la
Paloma’ está modernizada porque se puede hacer y así fue concebida por sus
autores.
¿Se ha ‘tocado’ la partitura?
No. La
música de Bretón se ha tratado con el máximo respeto y permanece intacta, y
para mí gana.
¿Por qué?
Porque
además de cantar la maravillosa partitura de ‘La Verbena de la Paloma’, en esta
producción hacemos una verbena real, que complementa el espectáculo. Esto
aporta una brillantez, un dinamismo y una diversión que suman a favor del
espectáculo.
Todos los personajes han sufrido una cierta
revisión. El suyo, Casta, ha ganado mucho protagonismo.
Así es.
Casta es un personaje muy divertido: pasa de todo y sólo quiere pasarlo bien en
la verbena. Y en esta producción canta, cuando va a la peluquería del Tío
Antonio interpreta la ‘soleá’ “En Chiclana me crié”, que antes hacía una
cantaora. Vocalmente es un regalo, que, como decía antes, aporta también una
visión nueva de la partitura al ser interpretada por otro registro.
¿Qué papel juega la tecnología actual en esta producción?
Los avances tecnológicos están presentes en toda la obra. Por ejemplo, y volviendo a la escena de la peluquería, yo salgo con mi teléfono y tuiteo en directo desde el escenario. Además expresiones como “mándale un whatsapp” aparecen cuando estamos esperando por Hilarión y no llega.
Usted es una cantante muy activa en Twitter.
¿Las redes sociales atraen a gente nueva a estos espectáculos?
Son
fundamentales. Los modelos antiguos o tradicionales no funcionan. Hay que
llegar a otro tipo de público y son una vía muy poderosa. Y los resultados se
notan: existe una dinamización, se habla más y la interacción lleva a que
después la gente se acerque a las taquillas y compre su entrada.
Es una
idea que surgió en Oviedo, a través de la empresa IBCmass. A mí me captaron
porque cuando hicimos ‘Lucia di Lammermoor’ en la Ópera de Oviedo yo empecé a
tuitear de una manera espontánea sin saber nada del proyecto. Me llamaron y
desde entonces colaboro con ellos. Hemos hablado con varios teatros de España y
han apostado por ello. En Oviedo existe una página social auspiciada por el
Ayuntamiento (verbenadelapaloma.oviedo.es) donde se van colgando novedades en
las redes sociales: fotos, vídeos de los ensayos, comentarios desde las
entrañas del teatro…
¿Y dónde quiere llegar?
‘Clásica
y tuits’ quiere ser una especie de magazine donde se hable de lo que acontece
en las temporadas musicales que quieran verse reflejadas ahí. Se informará de
todo lo que acontece contando siempre con opiniones de gente con criterio que
nos comentarán el día a día de la música en España. Nuestra intención es llegar
a hacer retransmisiones en directo, lo que sería ideal para la gente que no se
pueda mover de casa.
¿Existen reticencias a la hora de mostrar estas
intimidades?
Más en
las orquestas que en los teatros, aunque por lo general tengo que decir que la
colaboración ha sido absoluta por parte de todos los organismos a los que les
hemos propuesto este proyecto.
¿Desvelar a través de vídeos y fotos
fragmentos que se verán después en la función no rompe la magia del teatro?
Para
nada. Los fragmentos son muy cortos y te dejan con ganas de más, hacen más
atractiva la producción. Funcionan como un gancho, como un tráiler de cine que
te muestra pinceladas de la película para crear la necesidad de verla completa.
Antes uno leía unas notas al programa, ahora tenemos la oportunidad de ver cómo
se trabaja y qué va a pasar ahí.
Viendo esa página social se vislumbra una
ambiente muy festivo y desenfadado en esta Verbena…
Es una
fiesta. La hemos hecho varias veces, la última hace un mes y medio en los
Teatros del Canal, y no me canso. Además, la energía que ha aportado el coro de
la Capilla Polifónica aquí en Oviedo, que está totalmente entregado a la
función, la hace ganar enteros. Incluso el Maestro Conti se ha sumado a esta celebración.
¿Cómo es la visión de un italiano de algo tan
español como ‘La Verbena de la Paloma’?
Marzio
Conti es un gran maestro y un gran músico. La música se hace a través de la
partitura, y Bretón escribió páginas de enorme calidad, pero que ayudan al
intérprete. Conti la ha ido haciendo suya, aporta una visión nueva, que a mí me
gusta mucho. Lo importante es la calidad del director, no importa de dónde
venga. Además ha demostrado un interés excepcional por la producción y
participa de ella como uno más.