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viernes, 6 de marzo de 2015
martes, 17 de junio de 2014
El pop y el costumbrismo se dan la mano en la zarzuela
Publicado en Asturias Diario el 14 de junio de 2014
El próximo miércoles, y durante tres funciones (18, 20 y 22
de junio) el Festival de Teatro Lírico de Oviedo recupera una de las obras
cumbre de la producción de Ruperto Chapí: ‘Curro Vargas’. Estrenada el
pasado mes de febrero en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, cuenta con la
dirección de escena del británico Graham Vick, que promete una visión más
‘europea’ de una tragedia asentada en el folklore español, además de la
dirección musical de Martín Baeza-Rubio, y contará con las voces de Alejandro
Roy, Cristina Faus y Joan Martín-Royo en los papeles principales.
‘Curro Vargas’ no es más que la continuación del Chapí
que se encumbró con ‘La Bruja’, con un rico lenguaje
musical heredero de modelos wagnerianos y un sólido libreto –firmado por
Joaquín Dicenta y Manuel Paso– con pinceladas veristas que no rehuye el
compromiso ni la tragedia, que incluso se recrea en el dolor y que busca el
conocimiento de los personajes para de esta manera tratar de entender la doble
inmolación que acontece al final de la historia.
El argumento, basado en ‘El niño de la bola’ de
Pedro Antonio de Alarcón, narra la vida de un pueblo inquieto ante el regreso
de su paisano Curro Vargas, antiguo pretendiente de Soledad a quien ella
correspondía y había jurado fidelidad, y que fue hace un tiempo despreciado por
el padre de la joven (ahora ya muerto), pues deseaba para su hija un marido
rico. Curro salió de su pueblo en busca de fortuna, pero antes lanzó una amenaza
de muerte sobre quien lograra el amor de esa mujer y sobre la mujer misma.
Musicalmente demuestra un rico conocimiento teatral del
compositor, que define claramente dos grupos de cantantes (nobles y villanos),
que no obstante, y a pesar de las diferencias habituales en sus líneas de
canto, experimentan la tragedia en mayor o menor medida, con un halo de
tristeza que atraviesa toda la partitura.
Con estos mimbres Chapí, Dicenta y Paso construyen una
mordaz crítica social llena de matices y complejos niveles de lectura, un rico
estudio de los comportamientos humanos que encierra un profundo debate ético y
moral: violencia de género, explotación laboral, pasiones encontradas y el
poder de la religión son temas transversales que aparecen a lo largo de la partitura.
A pesar de constituir una cima dentro de la producción de
Chapí, ‘Curro Vargas’ había caído en un olvido desde ahora reparado, para poner
sobre el escenario la versión sin cortes tal y como se concibió para su estreno
el 10 de diciembre de 1898 en el teatro Parish de Madrid. El encargado de
llevarla a la escena es Graham Vick, uno de los más prestigiosos directores de
escena del mundo, director de la Brimingham Opera Company, y habitual
colaborador de Paolo Pinamonti, director del Teatro de la Zarzuela, que desde
su llegada al cargo en Madrid tuvo muy claro que quería llevar a la zarzuela a
un nuevo nivel, internacionalizándola con profesionales de este calibre.
Vick presenta una visión contemporánea, acercando al drama a
nuevos públicos con toques pop, incluso ‘almodovarianos’, recalcando el
costumbrismo y poniendo sobre la mesa que, a pesar de la distancia temporal,
los valores morales y religiosos no han cambiado tanto en España.
En el foso del Campoamor se encontrará un debutante en la
ciudad, Martín Baeza-Rubio, director titular del Ensamble Moderno de
la Deutsche Oper de Berlin, será el encargado de llevar a buen puerto esta
compleja partitura.
El tenor asturiano Alejandro Roy será el protagonista
absoluto de la función, con un rol tremendamente exigente, que implica un
enorme desgaste vocal y mental. Compartirá escenario con Cristina Faus en el
papel de Soledad, la enamorada de Curro que se ha casado con Don Mariano,
encarnado por el barítono Joan Martín-Royo. Un plantel de secundarios de lujo
completan el elenco, con Luis Álvarez como el padre Antonio, Milagros Martín
como Doña Angustias, Israel Lozano como Timoteo o Gerardo Bullón como el
Capitán Velasco.
Pese a lo minimalista de la producción, basada en un
rotativo y elementos alegóricos de la vida de los personajes, muy en el estilo
‘inglés’ que es marca de la casa de Vick, las grandes escenas que constituyen
cada uno de los finales de acto (tres en total) subirán al escenario a cerca de
cien personas, entre solistas, coro, figurantes, bailarines, y la participación
de la Banda de Música Ciudad de Oviedo, que tendrá un importante papel en la
procesión que cierra el segundo acto. En total estamos ante un espectáculo que
se extiende hasta casi las cuatro horas de duración, con dos descansos de por
medio.
FICHA
Curro Vargas
Curro Vargas
Música de Ruperto Chapí y libreto de Joaquín Dicenta y Antonio
Paso y Cano, basado en el libro "El niño de la bola" de Pedro Antonio
de Alarcón
Producción del Teatro de la Zarzuela
Dirección escénica de Graham Vick
Dirección musical de Martín Baeza-Rubio
Producción del Teatro de la Zarzuela
Dirección escénica de Graham Vick
Dirección musical de Martín Baeza-Rubio
Personajes e intérpretes:
Soledad: Cristina Faus
Doña Angustias: Milagros Martín
Rosina: Ruth González
La Tía Emplastos: Aurora Frías
Curro Vargas: Alejandro Roy
Timoteo: Israel Lozano
Don Mariano Romero: Joan Martín-Royo
El capitán Velasco: Gerardo Bullón
El padre Antonio: Luis Álvarez
El señor Pedro / Alcalde: Airam de Acosta
Soledad: Cristina Faus
Doña Angustias: Milagros Martín
Rosina: Ruth González
La Tía Emplastos: Aurora Frías
Curro Vargas: Alejandro Roy
Timoteo: Israel Lozano
Don Mariano Romero: Joan Martín-Royo
El capitán Velasco: Gerardo Bullón
El padre Antonio: Luis Álvarez
El señor Pedro / Alcalde: Airam de Acosta
Orquesta Oviedo Filarmonía
Coro Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo (director: Rubén Díez)
Coro Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo (director: Rubén Díez)
Banda de Música Ciudad de Oviedo
Funciones: 18 y 20 de junio (20 horas) y 22 de junio (19
horas)
domingo, 18 de mayo de 2014
lunes, 28 de abril de 2014
Una 'nueva' Marina
Publicado en Asturias Diario el 26 de abril de 2014
Sorprende que títulos tan emblemáticos como ‘Marina’ sigan necesitando hoy una revisión para adecuarlos a las intenciones de su autor. Pero el desdén que la lírica española ha sufrido durante décadas, recibe ahora una pátina de rigor histórico tras incorporar dos números prácticamente olvidados a la ópera española más representada: un danzable y un duo entre Roque y Marina. Esta nueva versión del Teatro de la Zarzuela de Madrid contará con las voces de Sonia de Munck, Ángel Ódena, Antonio Gandía y Luis Cansino, que junto a la Oviedo Filarmonía y la Capilla Polifónica, serán dirigidos por el asturiano Óliver Díaz. La nueva propuesta escénica de Nacho García ahonda en el sentido íntimo de la obra y en la dureza de la vida marinera
martes, 22 de abril de 2014
martes, 11 de marzo de 2014
domingo, 23 de febrero de 2014
Clásica y Tuits: EL JURAMENTO
Joaquín Gaztambide
Festival de Teatro Lírico de Oviedo
27 de febrero, 1 y 2 de marzo. Teatro Campoamor de Oviedo
domingo, 26 de mayo de 2013
sábado, 18 de mayo de 2013
‘El Gato Montés’, ópera española en el Festival de Zarzuela
El
festival de zarzuela programa una ópera para finalizar su Temporada, este año
más corta de lo habitual. Desde el próximo martes se podrá ver ‘El Gato
Montés’, de Manuel Penella, una nueva producción del Teatro de la Zarzuela de
Madrid que este año se alzó con dos Premios Lírico Teatro Campoamor: a la mejor
nueva producción de ópera española o zarzuela y al mejor cantante de ópera
española o zarzuela para Ángel Ódena. Este montaje firmado por José Carlos
Plaza, con coreografía de Cristina Hoyos, se podrá ver los días 21, 23 y 24 de mayo, bajo la dirección de Oliver Díaz, y las voces de Saioa Hernández, Andeka
Gorrotxategui, Ángel Ódena, Milagros Martín y Luis Cansino.
El pasodoble de ‘El Gato Montés’ es una
pieza icónica de la cultura taurina en España. Una página escrita originalmente
para esta ópera con el afán de reproducir sonoramente una verdadera corrida de
toros, entremezclado con vítores y palmas del coro, ante la imposibilidad de
representarla en escena. Interpretada hasta la saciedad por bandas a lo largo
de todo el mundo, sobrevivió durante muchos años al olvido en el que cayó la
obra. También se salvó del ostracismo el dúo de soprano y tenor “Torero quiero ser”, que suele ser interpretado por cantantes de todo el mundo en las galas líricas. Pero hasta ahí llega el conocimiento del gran público con respecto al
trabajo de Penella, que suele tomar la parte por el todo y considerar que se
trata de una obra pintoresca y menor, cuando la realidad es que se trata de una
ópera –es decir, sin diálogos hablados– que se alarga hasta más allá de las dos
horas de duración, con fuerte influencia de Wagner y Puccini, una cuidada
instrumentación y gran carga dramática.

Cuenta la historia de Juanillo, ‘El Gato Montés’, un g
Manuel
Penella estrenó esta ópera en su Valencia natal el 22 de febrero de 1917 en el
Teatro Principal. Desde el comienzo su éxito fue arrollador, lo que la llevó en
junio de ese mismo año a Madrid, donde confirmó la aceptación del público. No
tardó en cruzar a América, llegando al Park Theatre de Nueva York en diciembre
de 1920, con Pastora Imperio y Concha Piquer en el reparto, siendo repuesta por
aclamación popular un año más tarde. En ambas representaciones intervinieron
Pastora Imperio y Concha Piquer.
Sin embargo, la dificultad de su
realización, el poco apego que España siente por su ópera, y que sí vuelca en
zarzuela, bien grande o bien género chico, hizo que poco a poco fuese cayendo
en el olvido. Fue rescatada en 1992 con motivo de la Expo de Sevilla gracias al
afán de Plácido Domingo, que usó su fuerte poder en la industria para llevarla
a Estados Unidos e incluso grabarla en un sello puntero, la Deutsche Grammophon. Veinte años después se ha repuesto en un nuevo montaje, a cargo de
José Carlos Plaza, que ya triunfó en Oviedo en 2011 con su particular visión de
‘Los Diamantes de la Corona’ de Barbieri. Para Plaza ‘El Gato Montés’ es “una
explosión de luz, de color y de fuerza, donde se une el mito del minotauro (el
toro y el torero) con el destino fatal de los españoles”.
La producción tiene otro punto fuerte
en la colaboración de Cristina Hoyos como coreógrafa, a través de la coreografía
de un garrotín y unas sevillanas que se integran en el conjunto. Pese a ser una
‘bailaora’ de flamenco, Hoyos siempre ha estado muy unida al mundo de la ópera
(especialmente memorable fue su éxito con ‘Carmen’ en la Ópera de París en los
años 80), y su trabajo aporta el toque andaluz y alivio al duro drama que se
presenta en la escena. El asturiano Oliver Díaz será el
encargado de dirigir a la Oviedo Filarmonía en el foso. Díaz, plenamente
asentado en Madrid con su ambicioso proyecto de la Barbieri Symphony Orchestra
es un director con una dilatada trayectoria que incluye visitas regulares a
Latinoamérica y los Estados Unidos y, a pesar de este curriculum, es ésta la
primera vez que se presenta en el festival ovetense.
En el reparto destaca la presencia del
barítono Ángel Ódena que vuelve al Campoamor tras recoger en abril su premio
como mejor cantante de lírica española en un papel complejo por lo ambiguo de
sus intenciones. Junto a él dos jóvenes valores en alza, la soprano Saioa Hernández se presenta en
Oviedo como Soleá, y el tenor Andeka Gorrotxategui
como Rafael. Importantes nombres en los papeles secundarios, como Luis Cansino
(Hormigón), Milagros Martín (Frasquita) y Rubén Amoretti (Padre Antón)
completan un reparto que, junto a la habitual presencia de la Capilla
Polifónica, dará por terminada la temporada regular de este 2013 en el Festival
de Zarzuela, si bien un concierto extraordinario en junio lo cerrará
definitivamente.
FICHA
El Gato Montés
Ópera en tres actos y cinco cuadros
Música y libro de Manuel Penella Moreno
Estrenada en el Teatro Principal de Valencia el 22 de
febrero de 1917
Producción del Teatro de la Zarzuela
Reparto:
Soleá: Saioa Hernández
Rafael: Andeka Gorrotxategui
Juanillo: Angel Odena
Padre Antón: Rubén Amoretti
Hormigón: Luis Cansino
Frasquita: Milagros Martín
Gitana: Marifé Nogales
Oviedo Filarmonía
Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo
Director Musical: Oliver Díaz
Dirección de Coro: Rubén Díez
Director de Escena: José Carlos Plaza
Ayudante de dirección: Jorge Torres
Coreografía: Cristina Hoyos
Escenógrafo/Iluminador: Paco Leal
Figurinista: Pedro Moreno
Oviedo, 21, 23 y 24 de mayo. Teatro
Campoamor. 20 horas.
miércoles, 24 de abril de 2013
sábado, 20 de abril de 2013
Entrevista a María José Suárez, mezzosoprano
“Cantante, psicóloga y amante de la vida, las
personas leales y el Real Oviedo”. Así se define la mezzosoprano ovetense María
José Suárez en su perfil de Twitter. Activa usuaria de las redes sociales,
forma parte de un ambicioso proyecto que trata de incorporarlas al mundo de la
música clásica: ‘Clásica y Tuits’, que estos días, paralelamente a los ensayos
de ‘La Verbena de la Paloma’, narra por internet las peripecias de los ensayos.
Suárez, además, interpreta a Casta, la rubia “hija del Pueblo de Madrid” a la
que canta Don Hilarión en sus coplas. Nos recibe en el Campoamor ultimando
detalles para el estreno de hoy, y reflexiona sobre poder de las Tecnologías de
la Información y la Comunicación y su necesidad de integrarlas en este mundo. Nos
explica además qué cambios vamos a encontrar en la nueva versión de Marina
Bollaín y su razón de ser.
![]() |
| Fuente: twitter @mariajosu68 |
Calidad
musical. Bretón era un hombre muy ilustrado, y escribió una música magnífica.
Es una joya, muy condensada, pero una joya al fin y al cabo.
¿No ha perdido fuerza al haber sido
interpretada tanto y de tantas formas diferentes?
Ha
sucedido mucho con el género zarzuelístico. A menudo se ha despreciado
interpretándola de cualquier manera. Afortunadamente ahora al género se le está
dando el valor que tiene, y las zarzuelas se están haciendo con buenas
orquestas, buenos coros y buenos cantantes, además de con escenógrafos
excelentes.
Sorprenderá ver a un Hilarión más
rejuvenecido. ¿Cree que dignifica su parte musical al ser cantado por un
barítono lírico?
Es una
idea de Marina Bollaín. Trae a la actualidad a ese personaje, que en realidad
lo que hizo fue heredar la farmacia de su abuelo, el viejo Don Hilarión que
todos conocemos. Es cierto que cantado por un barítono joven se interpreta de
otra manera, no me atrevo a decir que sea mejor, pero sí que es una visión
nueva de la música.
Siempre hay reticencias a este tipo de
actualizaciones…
Yo soy
muy ‘moderna’ en mis planteamientos estéticos. A mí me parece perfecto: porque
el lenguaje costumbrista de la zarzuela es muy actual. ‘La Verbena de la
Paloma’ está modernizada porque se puede hacer y así fue concebida por sus
autores.
¿Se ha ‘tocado’ la partitura?
No. La
música de Bretón se ha tratado con el máximo respeto y permanece intacta, y
para mí gana.
¿Por qué?
Porque
además de cantar la maravillosa partitura de ‘La Verbena de la Paloma’, en esta
producción hacemos una verbena real, que complementa el espectáculo. Esto
aporta una brillantez, un dinamismo y una diversión que suman a favor del
espectáculo.
Todos los personajes han sufrido una cierta
revisión. El suyo, Casta, ha ganado mucho protagonismo.
Así es.
Casta es un personaje muy divertido: pasa de todo y sólo quiere pasarlo bien en
la verbena. Y en esta producción canta, cuando va a la peluquería del Tío
Antonio interpreta la ‘soleá’ “En Chiclana me crié”, que antes hacía una
cantaora. Vocalmente es un regalo, que, como decía antes, aporta también una
visión nueva de la partitura al ser interpretada por otro registro.
¿Qué papel juega la tecnología actual en esta producción?
Los avances tecnológicos están presentes en toda la obra. Por ejemplo, y volviendo a la escena de la peluquería, yo salgo con mi teléfono y tuiteo en directo desde el escenario. Además expresiones como “mándale un whatsapp” aparecen cuando estamos esperando por Hilarión y no llega.
Usted es una cantante muy activa en Twitter.
¿Las redes sociales atraen a gente nueva a estos espectáculos?
Son
fundamentales. Los modelos antiguos o tradicionales no funcionan. Hay que
llegar a otro tipo de público y son una vía muy poderosa. Y los resultados se
notan: existe una dinamización, se habla más y la interacción lleva a que
después la gente se acerque a las taquillas y compre su entrada.
Háblenos del proyecto ‘Clásica y Tuits’.
Es una
idea que surgió en Oviedo, a través de la empresa IBCmass. A mí me captaron
porque cuando hicimos ‘Lucia di Lammermoor’ en la Ópera de Oviedo yo empecé a
tuitear de una manera espontánea sin saber nada del proyecto. Me llamaron y
desde entonces colaboro con ellos. Hemos hablado con varios teatros de España y
han apostado por ello. En Oviedo existe una página social auspiciada por el
Ayuntamiento (verbenadelapaloma.oviedo.es) donde se van colgando novedades en
las redes sociales: fotos, vídeos de los ensayos, comentarios desde las
entrañas del teatro…
¿Y dónde quiere llegar?
‘Clásica
y tuits’ quiere ser una especie de magazine donde se hable de lo que acontece
en las temporadas musicales que quieran verse reflejadas ahí. Se informará de
todo lo que acontece contando siempre con opiniones de gente con criterio que
nos comentarán el día a día de la música en España. Nuestra intención es llegar
a hacer retransmisiones en directo, lo que sería ideal para la gente que no se
pueda mover de casa.
¿Existen reticencias a la hora de mostrar estas
intimidades?
Más en
las orquestas que en los teatros, aunque por lo general tengo que decir que la
colaboración ha sido absoluta por parte de todos los organismos a los que les
hemos propuesto este proyecto.
¿Desvelar a través de vídeos y fotos
fragmentos que se verán después en la función no rompe la magia del teatro?
Para
nada. Los fragmentos son muy cortos y te dejan con ganas de más, hacen más
atractiva la producción. Funcionan como un gancho, como un tráiler de cine que
te muestra pinceladas de la película para crear la necesidad de verla completa.
Antes uno leía unas notas al programa, ahora tenemos la oportunidad de ver cómo
se trabaja y qué va a pasar ahí.
Viendo esa página social se vislumbra una
ambiente muy festivo y desenfadado en esta Verbena…
Es una
fiesta. La hemos hecho varias veces, la última hace un mes y medio en los
Teatros del Canal, y no me canso. Además, la energía que ha aportado el coro de
la Capilla Polifónica aquí en Oviedo, que está totalmente entregado a la
función, la hace ganar enteros. Incluso el Maestro Conti se ha sumado a esta celebración.
¿Cómo es la visión de un italiano de algo tan
español como ‘La Verbena de la Paloma’?
Marzio
Conti es un gran maestro y un gran músico. La música se hace a través de la
partitura, y Bretón escribió páginas de enorme calidad, pero que ayudan al
intérprete. Conti la ha ido haciendo suya, aporta una visión nueva, que a mí me
gusta mucho. Lo importante es la calidad del director, no importa de dónde
venga. Además ha demostrado un interés excepcional por la producción y
participa de ella como uno más.
La Verbena del siglo XXI
Hace
una década Marina Bollaín presentaba ‘Noche de verano en la Verbena de la
Paloma’, una revisión de uno de los buques insignia de Tomás Bretón (y
por extensión de la lírica española) que alcanzó un gran éxito tanto en España
como en sus salidas por Europa (fue estrenada en el Hebbel-Theater de Berlín en
2002). Retomada esta temporada por los Teatros del Canal, desembarca en Oviedo
como segundo título de la temporada de zarzuela, bajo la dirección musical de Marzio Conti y con las voces
de Amparo Navarro, César San Martín, María José Suárez, Emilio Sánchez, Itxaro
Mentxaka, David Rubiera y Juanma Cifuentes, acompañados por la Oviedo
Filarmonía y la Capilla Polifónica. Desde hoy, y durante tres funciones –los
días 20, 22 y 23 de abril– una de las producciones de zarzuela más solventes de
este siglo XXI podrá verse en Oviedo.
Tomás
Bretón concibió ‘La Verbena de la Paloma’ como un fresco donde cabían toda
clase de referencias culturales de la época de su estreno, que tuvo lugar en el
Teatro Apolo de Madrid en 1894. Su fulgurante éxito se asentó pronto entre el
pueblo, que incluso adoptó expresiones que tienen lugar en el libreto firmado
por Ricardo de la Vega y que hoy en día siguen utilizándose, como “hay de todo,
como en botica” u “hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad”.
Buscando
continuar con este espíritu de reflejo de la cultura popular Bollaín se permite
modificar personajes, añadir escenas y cambiar diálogos, siempre respetando
escrupulosamente la partitura original. De esta manera el viejo boticario Don
Hilarión se convierte en una suerte de joven y hortera farmacéutico, nuevo rico
y aficionado al golf. Las jóvenes Casta y Susana son las que sufren menos
modificaciones, pero Julián –enamorado de Susana, que trata de ponerle celoso
con Hilarión en la verbena– es ahora un joven sin dinero, varado por la crisis
en su trabajo de butanero. También la Tía Antonia se actualiza de vieja
alcahueta a esperpéntico peluquero (ahora lo interpreta un barítono que se
amolda al registro vocal del personaje). La señora Rita regenta un bar, y todos
los vecinos conviven en una peculiar casa llena de vida (un andamio que
recuerda al 13 Rue del Percebe), que acogerá la mayoría de la función, para dar
paso en el final a la verbena propiamente dicha.
Rumba,
bolero, música popular, fútbol… Todas las nuevas constantes en la vida de
Madrid en una calurosa noche de 14 de agosto (fecha de las fiestas de San
Lorenzo, San Cayetano y La Virgen de la Paloma) están presentes en este montaje
que introduce a la Verbena de la Paloma en el siglo XXI, con la idea de
continuar con el espíritu de Bretón de recoger todas las referencias posibles
que hiciesen más cercana su obra a los espectadores. Tanto entonces como ahora,
se busca la empatía e incluso el reconocimiento en alguno de los personajes.
Bretón
fue la segunda opción para el libreto de De la Vega (en un principio iba a ser
Chapí el encargado de ponerlo en música), escribiendo la partitura en
apenas 19 días, cuando ya se ensayaba el texto. La noticia de que finalmente
sería Bretón el autor de la música no fue bien recibida al principio, ya que
éste nunca había compuesto un sainete. Pero ‘La verbena de la Paloma’ resultó
todo un éxito y un gran acontecimiento el día de su estreno, y el genio del
compositor hizo que cada número fuese un éxito rotundo, desde las seguidillas
(“Por ser la Virgen de la Paloma…”), hasta las coplas de Hilarión (“Una morena y una rubia…”). Con una música exquisita, llena de momentos insuperables, quizá
la habanera (“¿Dónde vas con mantón de manila?”) haya sido el más recordado.
‘La
Verbena de la Paloma’ fue concebida como obra de género chico –es decir, con
una duración corta que permitiese realizar más funciones a lo largo del día e
incrementar ganancias en los teatros– y normalmente se suele representar dentro
de un programa doble con alguna otra zarzuela de la misma condición (‘La Revoltosa’ de Chapí es tradicionalmente su compañera). Sin embargo, en este
caso asistiremos a un montaje sin descansos que alarga la función hasta los
noventa minutos mediante añadidos del diálogo, algún número musical externo y,
sobre todo, la reescritura del acto final de la obra en la Verbena (para la que
Bretón no había escrito música) y que promete algunas de las mayores sorpresas
del título, no en vano se trata de recrear la actual Verbena de la Paloma en
Madrid.
Un
reparto vocal de alto nivel completa la propuesta, encabezado por María JoséSuárez y Amparo Navarro (Casta y Susana), César San Martín (Julián) David Rubiera (Hilarión), Juanma Cifuentes (Antonio) e Itxaro Mentxaka (Rita). Junto
a la orquesta y coro titulares del festival –Oviedo Filarmonía y Capilla
Polifónica Ciudad de Oviedo– será igualmente interesante la visión que el
italiano Marzio Conti de la obra. Conti, que ya aportó interesantes novedades
el año pasado en ‘El Caserío’ de Guridi, aportará un nuevo enfoque de una obra
de sobra conocida por los españoles.
FICHA
Noche
de verano en la Verbena de la Paloma
Música
de Tomás Bretón
Libreto
de Ricardo de la Vega (versión de Marina Bollaín).
Personajes e intérpretes:
Julián: César San Martín
Susana: Amparo Navarro
Sebastián-Sereno: Emilio Sánchez
Casta: María José Suárez
Don Hilarión: David Rubiera
Señora Rita: Itxaro Mentxaka
Tío Antonio: Juanma Cifuentes
Severiana-Cantante pop: Cristina Luar
Bailaora: Olga Castro
Tabernero: Manuel Lobo
Oviedo Filarmonía
Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo
Dirección musical: Marzio Conti
Dirección de coro: Rubén Díez
Directora de escena: Marina Bollaín
Escenografía: Josune Lasa / Natascha Von Steiger / Josune
Cañas
Vestuario: Josune Lasa / Teresa Mora
Iluminación: Rafael Mojas
lunes, 25 de marzo de 2013
domingo, 17 de marzo de 2013
Entrevista a Jorge Rodríguez-Norton, tenor
El tenor Jorge
Rodríguez-Norton es lo que podemos llamar un producto de la temporada de
zarzuela de Oviedo. Formado en las filas de la Capilla Polifónica Ciudad de
Oviedo, coro residente del ciclo, dio sus primeros pasos con esta formación
adentrándose en el mundo de la zarzuela que hoy le tiene como uno de los
solistas con mayor proyección. En ‘La Corte de Faraón’ que se estrena el
próximo martes representa el papel del Casto José, en lo que supone un nuevo
rol protagonista en una producción de Emilio Sagi, el director de escena que ha
impulsado su carrera. Nos recibe en el Teatro Campoamor entre pruebas de
maquillaje y vestuario para hacer un repaso a cómo ha evolucionado el mundo de
la zarzuela en los últimos tres lustros y reflexiona sobre el papel del solista
en tiempos tan complicados.
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| Foto: Iván Martínez |
¿Cómo recuerda sus
primeros pasos en la zarzuela con la Capilla Polifónica?
Yo empecé hace 14 años, cantando en el coro una ‘Katiuska’
que se hizo aquí en el Campoamor y yo tendría… la edad justa para empezar a
estudiar canto (risas).
¿Y cómo eran aquellas
producciones?
Eran extremadamente conservadoras. Por ejemplo, en aquella ‘Katiuska’
todos estábamos con la ropa rusa típica, todo muy estático y encorsetado,
siempre en formación coral y muy colocados para cantar, eran más aburridas.
¿Y en qué momento
decide desgranarse el coro y empezar una carrera en solitario?
En el momento en que me fui a Valencia por recomendación de
David Menéndez (barítono asturiano). Me habló de la magnífica escuela de canto que
existía allí y decidí marchar para allá con 23 años.
¿Sigue encontrándose
con antiguos compañeros de aquella Capilla Polifónica ahora en el escenario
Sí, claro, pero cada vez menos. El coro ha sufrido una
renovación importantísima y más del setenta por ciento es gente nueva que no
conozco. Gente joven, con ilusión, me
han sorprendido muy gratamente y que aportan un sonido muy fresco al coro.
Se suele decir que
cantar en un coro es contraproducente para hacer carrera solista…
Es contraproducente en el momento en que tú quieres aspirar
a cantar como solista, porque la manera de cantar no es exactamente la misma.
Si tienes una voz lírica grande que de repente explota, vas a destacar por
encima de los demás. Es inevitable abandonar el coro, pero no sólo por una
cuestión personal, sino porque no puedes empastar con tus compañeros y eres
perjudicial para la formación.
¿Dónde situaría el
punto de inflexión donde su carrera comienza a despuntar?
Cuando comienzo a moverme más es a partir de una producción
de 2008, un programa doble que consistía en ‘La Gran Vía’ y ‘Agua, azucarillos
y aguardiente’. Y, sobre todo, el momento más importante es cuando hice la
audición para Emilio Sagi, que me contrató para hacer ‘El manojo de rosas’. De
eso hace ya cuatro años.
¿Cómo se va haciendo
hueco en la carrera de solista?
Es un mundo muy complicado, porque hay mucha competencia.
Mucha competencia y mucha gente que lo hace muy bien. Siempre tienes que
preocuparte por destacar por algo, bien sea por tu musicalidad, bien sea por tu
saber hacer en el escenario… La gente busca algo que no haya visto en otra
persona, o un papel concreto.
¿Los repertorios los
elige usted o está a expensas de ofertas?
Tienes que escoger, evidentemente, porque tienes que saber que no puedes estar
preparado porque para hacer todo lo que te gustaría. Es importantísimo empezar
por cosas pequeñas para tener las tablas en el escenario.
Da siempre la
sensación de que es mucho más fácil hacerse un hueco en el mundo de la zarzuela
que en el mundo de la ópera.
Es un poco más accesible, habida cuenta de que el mundo de
la zarzuela somos solamente cantantes españoles, el mercado es más pequeño. Por
ejemplo, en el Teatro Real de Madrid la mayoría de la gente que canta es extranjera
y sin embargo en el de la zarzuela no, porque se requiere producto nacional
para hacerse el repertorio.
¿Realmente se requiere
producto nacional para hacer una zarzuela? Si nosotros podemos cantar ópera
italiana…
Sí, pero podemos porque hemos mamado desde pequeños la
manera de hacer música de los italianos, de cantar, pero los italianos nunca
han visto ni se han preocupado en saber cómo se interpreta la zarzuela. Ahí
existe un pequeño choque cultural, de saber cómo es la picaresca española. Incluso
a nosotros, los que somos del norte, nos cuesta asumir el carácter andaluz, a
pesar de que lo vemos a diario.
¿Y cómo explicaría a
un extranjero qué es la zarzuela?
Yo creo que no hace falta explicársela porque es un producto
que les encanta. Aquí a Oviedo vienen muchos extranjeros sólo para vez
zarzuela. Además, estuvimos haciendo en el extranjero ‘Pan y toros’ (que hay
pocas cosas más españolas) y eso al público le encanta: tanto si es europeo
como si es sudamericano como si es asiático.
¿Asíático?
El tema de la zarzuela les vuelve locos. En Japón por
ejemplo todo lo que sea español, folklore, sevillanas, flamenco… todo les
fascina. No hace falta vendérselo sino que simplemente lo escuchan y les encanta
el tema.
Entonces existen más
prejuicios en España que en el resto del mundo para con la zarzuela…
Sí, sobre todo en ciudades pequeñas. Por ejemplo, en Madrid
está muy normalizada la zarzuela, casi el mismo público que va a la ópera va a
la zarzuela. Sin embargo aquí en Oviedo yo he notado que no suele ser el mismo
público. Sí hay público que se repite, pero el público de la zarzuela es más
desenfadado, el de la ópera un poco más encorsetado, cuando en realidad sigue
siendo cultura.
¿A qué lo achaca?
Durante muchos años ha sido maltratada. Se han hecho
producciones con cualquier medio disponible, sin prestar atención a la calidad
y el producto el final no resistía la comparación con una ópera. Hoy en día las
zarzuelas están muchísimo más mimadas, las producciones de zarzuela que están
saliendo están muy cuidadas. ‘La Corte de Faraón’ que estamos haciendo ahora,
tanto estéticamente como musicalmente se busca que esté todo muy, muy bien
atado. Yo creo que es un producto de calidad.
Precisamente ‘LaCorte de Faraón’ es quizá uno de los grandes ejemplos de zarzuela maltratada a
lo largo de la historia…
Sí, ha tenido un carácter de vodevil. Sin embargo, ahora se
está buscando que esté todo bastante cuidado, tanto en el vestuario como en la
escena, la iluminación, las voces, el teatro… Tiene fragmentos musicales
bellísimos a los que el Maestro Mielgo sabe sacarles partido.
El tono de ‘La Corte
de Faraón’ siempre es polémico…
Sagi ha hilado muy fino para que a la gente que lo vea no le
parezca nada soez. Creo que va a ser un espectáculo que va a gustar porque está
tratado con mucha delicadeza, con bastante finura. A pesar de que vayamos con
poca ropa, de los textos con doble sentido… está pensado desde un punto de
vista afable. Un poco más a lo mejor es obsceno, y un poco menos queda soso. Es
el punto justo de provocación.
El Casto José también
tiene una parte actoral muy importante, ¿se encuentra cómodo como actor?
Sí, porque Emilio Sagi ha trabajado mucho con nosotros, y
nos ha hecho entrar muy bien en el papel. La verdad es que yo me siento muy
cómodo con este papel. No tiene nada que ver conmigo pero haciéndolo me siento
cómodo, no me siento ridículo, a pesar de las características especiales del
personaje.
¿Es un inconveniente
el tener tantas partes habladas a la hora de cantar después?
Es un poco incómodo hablar, no cantar después de hablar, sino
hablar después de cantar porque la voz se queda colocada muy arriba, y es
difícil proyectar. Es cuestión de adaptarse al timbre nuevo.
Hay una sensación de
que la gente empieza en la zarzuela, empieza a introducirse poco a poco en la
ópera y de repente se olvida de la zarzuela. ¿Eso es así?
Hay casos en los que la ópera te absorbe. Es un mundo muy,
muy exigente, es un mundo muy duro. A nivel personal es muy satisfactorio pero
es un poco desagradecido porque no permite el más mínimo resbalón. La zarzuela
está muy bien para pisar tablas, te ayuda muchísimo a nivel escénico: tienes
papel hablado, tienes que cantar, tienes que moverte… Aún así yo veo a los dos
géneros compaginables, y cada vez hay más gente que lo hace.
¿Eso se debe a que
cada vez hay menos trabajo y no se puede elegir tanto?
También, pero cada caso es diferente. Y tal y como están las
cosas, con la temporada de Murcia cancelada, las dificultades de Jerez… Hay
muchos festivales en peligro. Hasta la orquesta y coro de RTVE están en
dificultades. Y claro, desaparecen temporadas, funciones, títulos… y somos los
mismos cantantes para repartirnos el trabajo.
Mirando un poco al
futuro, ¿cuáles son sus próximos proyectos?
Ahora me voy a ir a Bilbao a hacer ‘El Caserío’ con Ainhoa
Arteta y José Luis Sola, yo haré el papel de Txomin. Luego participaré en la
temporada de Ópera de Oviedo como el Dios Froh de ‘El oro del Rin’ de Wagner.
¿Y las ambiciones? ¿A
qué le gustaría llegar?
Eso no se puede decir. Hoy estás un poco de moda y gustas a
la gente y mañana se olvida de ti el representante de turno que te tenga que
llamar y dejas de estar de moda. Tan pronto estás en un escenario y al día
siguiente puedes estar en tu casa. Es muy complicado.
‘La Corte de Faraón’ se moderniza para iniciar la temporada de Zarzuela
Una disparatada parodia de la
vida en el antiguo Egipto, con música de Vicente Lleó y dirección de escena de
Emilio Sagi da comienzo al Festival de Zarzuela 2013 en Oviedo. ‘La Corte de
Faraón’ –cuyo estreno tendrá lugar el martes y se prolongará durante cuatro
funciones los días 19, 20, 22 y 23 de marzo– llega a Oviedo en una nueva
coproducción del bilbaíno Teatro Arriaga y el Teatro Campoamor con una visión
renovada de esta obra polémica, ecléctica y cuya popularidad es de las más
altas del género.
No podemos hablar estrictamente
de zarzuela ni de opereta. Tampoco es una revista ni una colección de cuplés. Su
carácter bebe de géneros importados de las salas parisinas y adaptados al gusto
español, propio de su época, conocida como la de la ola verde. Sin embargo ‘La
Corte de Faraón’, dependiendo de sus intérpretes y el carácter de las
producciones, se ha representado como una excelsa obra lírica o como una
revista musical española, con un canto mucho más ligero. Lo único inmutable
desde su estreno en 1910 es la música de Lleó, que atesora tanta calidad como
vocación popular, y que permite a la obra nadar entre aguas indefinidas para
salir siempre victoriosa.
Pero más allá del texto o de la
música subyace un espíritu mucho más ambicioso, que incluso homenajea (y
parodia) óperas como ‘Aida’ de Verdi, y que atesora momentos muy cercanos al
belcantismo de Bellini o el género bufo de Donizetti. Y, sobre todo, una brillante orquestación, con amplia utilización del coro (una año más la CapillaPolifónica Ciudad de Oviedo será el coro del festival) que siguen haciendo de
‘La Corte de Faraón’ un producto demandado.
La historia cuenta la triunfal
vuelta a Egipto del general Putifar y sus dificultades a la hora de cumplir con
sus obligaciones maritales con la princesa Lota (entregada en premio a sus
victorias) debido a ciertas mutilaciones sufridas durante la campaña. El
libreto, firmado por Guillermo Perrín y Miguel de Palacios, es una adaptación
de la opereta francesa ‘Madame Putiphar’ del compositor Léon Xanrof, que a su
vez se basa en la novela homónima de Petrus Borel, erigida como tenebrista y
acerba crítica a los regímenes antidemocráticos y a la burguesía. Se encuadra
dentro del género denominado ‘sicalíptico’, famoso por sus diálogos llenos de
insinuaciones y connotaciones sexuales, canciones de aroma picante y enredos de
corte vodevilesco, que estuvo de moda durante el primer tercio del siglo XX. Al
estilo de las operetas francesas creadas por Offenbach en el París del Segundo
Imperio, todo es parodiable y actualizable a la sociedad del momento.
‘La Corte de Faraón’ es una obra
muy coral, repleta de personajes sorprendentes y de breves tramas. Por escena
desfilan esclavos, sacerdotes, pueblo de Egipto y hasta momias. En el reparto,
habituales del género conforman un reparto solvente. El barítono Axier Sánchez
dará vida a Putifar y Sandra Ferrandez a su mujer Lota. El tenor ovetense Jorge
Rodríguez-Norton será el Casto José, personaje bíblico hijo de Jacob, vendido
como esclavo por sus hermanos, que entra al servicio de Lota para terminar
descifrando los sueños de un faraón (Manel Esteve) hastiado de la pompa, el
boato y el oro de la corte, deseoso de modernizar su anquilosado imperio.
Enrique Viana será Sul, ‘regalo’
del Rey de Babilonia que traerá consigo las llamadas ‘mujeres especiales’,
libertad y algo de libertinaje a Egipto, y que posee el momento más esperado de
la función, sus coplas babilónicas conocidas como el “Ay, va…”, las cuales
resumen ese carácter dual de Lleó: música de gran lirismo que permite una interpretación académica, y carácter de vodevil que la acerca a la revista.
Con la Oviedo Filarmonía una
temporada más en el foso del Campoamor, la dirección musical correrá a cargo de
Pablo Mielgo, director que ya pudimos ver en la pasada entrega de los PremiosLíricos.
Los avatares sufridos por el
título van desde la censura en la época franquista por querer encontrar en ella
veladas alusiones al Caudillo hasta la más absoluta banalización de su
partitura, convirtiéndola en un espectáculo de humor grueso y vulgar que poco a
poco fue olvidando su sutileza inicial y del que le ha costado mucho
desprenderse.
Estos prejuicios y manchas en su
trayectoria se han ido puliendo poco a poco, apostando por el espíritu original
de la denominada por sus autores “opereta bíblica”. En ese empeño por
dignificar el género y situarlo donde se merece se inscribe esta nueva versión
estrenada en Bilbao en 2012, que con dirección escénica de Emilio Sagi apuesta
por la rapidez de los diálogos y los espectaculares números conjuntos, basados
en la escenografía que firma Daniel Bianco, la cual diferencia claramente las
dos Cortes: la cubierta de oro y hastío y la remozada y moderna con la llegada
del soplo de aire fresco que supone el casto José, en un ambiente muy cercano
al pop-art, siempre basado en la iluminación de Eduardo Bravo. La coreografía
de Nuria Castejón apuesta por la fusión de poses típicamente egipcias con
movimientos de danza española, generando un novedoso sincretismo para un
elemento que tiene un peso importantísimo en la función.
Al igual que ansía el faraón de
esta ‘Corte’, la modernización del género lírico español se produce poco a
poco, huyendo del hastío y tratando de modernizar la zarzuela, luchando contra
prejuicios y acudiendo siempre a los originales. Una nueva apuesta para una
nueva ‘Corte de Faraón’, que desde el martes podremos ver en Oviedo.
FICHA
XX Festival de Zarzuela de Oviedo
La Corte de Faraón
Opereta bíblica
Música de Vicente Lleó
Libreto de Guillermo Perrín y
Miguel de Palacios
Estrenada en el Teatro Eslava de
Madrid el 21 de Enero de 1910
Producción del Teatro Arriaga de
Bilbao, coproducida por el Teatro Campoamor de Oviedo
Personajes e intérpretes:
Lota: Sandra Ferrandez
La Reina: Itxaro Mentxaka
El faraón: Manel Esteve
Putifar: Axier Sánchez
El Casto José: Jorge
Rodríguez-Norton
Sul, la babilónica: Enrique Viana
Raquel: Ainhoa Zuazua
Gran sacerdote: Josema Díaz
Dirección de Escena: Emilio Sagi
Escenografía: Daniel Bianco
Iluminación: Eduardo Bravo
Figurinista: Gabriela Salaverri
Coreografía: Nuria Castejón
Orquesta Oviedo Filarmonía
Capilla Polifónica Ciudad de
Oviedo
Dirección musical: Pablo Mielgo
Dirección del coro: Rubén Díez
Funciones: 19, 20, 22 y 23 de
marzo. 20 horas. Teatro Campoamor.
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