domingo, 23 de febrero de 2014

sábado, 25 de enero de 2014

Don Giovanni: Don Juan vuelve a la vida

Publicado en Asturias Diario el 25 de enero de 2014


Los mitos son lo que son por su capacidad para pervivir en la mente de la gente durante siglos, generando todo un mundo evocador a su alrededor y sirviendo de inspiración más o menos consciente a cuantos artistas se enfrentan al reto de crear algo nuevo. Este es el caso del libertino por excelencia, ‘Il dissoluto’, Don Juan. El último título de la Temporada de la Ópera de Oviedo supone la recuperación de la producción del ‘Don Giovanni’ de Mozart que cosechó un gran éxito en 2009 con un reparto encabezado por Rodion Pogossov, Simón Orfila, Virginia Tola, María José Moreno y Ievgen Orlov. En el foso Ávaro Albiach para una producción que se estrena mañana a las 19 horas, y que será continuada los días 28, 30 y 1 de febrero (en horario habitual de 20 horas). Además, el segundo reparto tendrá su oportunidad el día 31.

El tema para esta nueva ópera fue sugerido por el libretista Lorenzo da Ponte, sacerdote ilustrado, simpatizante de las avanzadas ideas que por aquel entonces comenzaban a aflorar, y amigo de juergas y aventuras amorosas. Como libretista, Da Ponte era el más cotizado en una Viena donde florecían los grandes compositores operísticos: desde Antonio Salieri hasta ‘il spagnolo’ Vicente Martín y Soler, todos solicitaron sus textos. Amigo de las ideas que dieron origen a la Revolución Francesa, y asiduo lector de Jean- Jacques Rousseau, encontró en Mozart el compañero ideal para impregnar de un grado de subversión cada colaboración para la escena. La alianza, que comenzó en 1786 poniendo música a una obra teatral de Beaumarchais por entonces prohibida (‘Le marriage de Figaro’), tendría dos capítulos más con el ‘Don Giovanni’ y, por último, con la divertida y cínica farsa ‘Così fan tutte’ (1790).

La idea de la muerte domina toda la representación. Más aún: la ópera comienza con un asesinato en escena -algo poco común y un elemento más de transgresión para la época- y finaliza con el castigo al libertino, que es arrastrado a los infiernos en medio de una música y un texto terribles. A pesar del ‘lieto fine’ -final unificador que devuelve el orden tras la tragedia, y que durante el romanticismo fue suprimido- el dolor y la violencia unifican la obra. Pero no se trata de una violencia física, sino psicológica. Don Giovanni somete a los que le rodean a un auténtico tormento por medio del sarcasmo, la desesperanza y la angustia. Su forma de actuar determina la aparición de una contrafuerza similar, una némesis encarnada en Donna Anna, que se constituye en la inductora de la acción en signo contrario, llevando a la historia a una polarización extrema entre los dos personajes.

Desde la obertura se marca el carácter de ‘drama giocoso’ con el que Mozart bautizó a su nueva obra. Su estructura bipartita anuncia los dos polos –comedia y drama- por los que va a transcurrir en un complicado equilibrio el resto de la representación. La idea de presentar temas que más tarde se van a volver a escuchar era realmente innovadora para la época. En el caso del comienzo, se adelanta lo que al final de la ópera será la entrada de la estatua del Comendador cantando “Don Giovanni, a cenar teco...”, otorgando al conjunto un carácter circular.

Este carácter complejo necesita un reflejo en la dirección de escena para poder mostrar todos los matices del texto, y guiar al espectador por un extensísimo reparto y una multitud de escenarios, desde palacios a un cementerio. En una coproducción de la Ópera de Oviedo y el Theatermagdeburg, el encargado de firmar la escenografía es Alfred Kirchner. Este director alemán firmó también otra producción que fue repuesta y que se convirtió en una de las más espectaculares y aplaudidas de la historia reciente del ciclo operístico ovetense: el ‘Tristán e Isolda’ de Wagner.

El estreno en Praga fue un éxito rotundo. La ciudad que aplaudió a rabiar ‘Las bodas de Fígaro’, que bautizó a su trigésimo octava sinfonía, y en la que Mozart encontró la comprensión y el cariño que nunca había encontrado en Viena, fue la que acogió el estreno de ‘Don Giovanni’ el 29 de octubre de 1787. El empresario del teatro envió a Da Ponte una nota de lo más elocuente: “¡Viva Da Ponte, viva Mozart! Mientras vivan, nunca se sabrá lo que es la miseria teatral”. El resto de representaciones no le fueron a la zaga, y el furor de la ciudad por su compositor era tal, que pedían a Mozart que se quedase para componer una nueva ópera. Pero la vuelta a Viena era inevitable. El interés del Emperador José II por el ‘Don Giovanni’ crecía por momentos a medida que llegaban a sus oídos las maravillas que se hablaban de esta nueva obra. Con algunas modificaciones, como la adición de nuevas arias y dúos al contar con un reparto más brillante, Mozart presentó su creación ante los vieneses el 7 de mayo de 1788 y, como siempre, fue acogida cuanto menos con frialdad por parte del público de la capital imperial. La opinión general se resume en el comentario del emperador: “La ópera es divina, casi más bella que el ‘Fígaro’, pero no es manjar para los dientes de mis vieneses”, a lo que Mozart contestó sin inmutarse: “Démosles tiempo para masticarlo”.

Y el mundo no tardó en masticar y digerir este hito. ‘Don Giovanni’ fue calificada por Rossini como “la mejor ópera de la historia”, y fue inspiradora de numerosos textos de literatos y filósofos, desde Goethe –quien, fascinado por el carácter de la nueva música de Mozart, declaró que él habría sido el único capaz de poner música a su ‘Fausto’- hasta Hoffmann o Kierkegaard. Oviedo es una ciudad ciertamente poco ‘mozartiana’ (ya se sabe, Oviedo es ‘romántico’), y se refleja en el histórico de temporadas, que desde 1948 nos revela que la historia del libertino sevillano sólo se ha representado en tres ocasiones (2 funciones en 1996, cinco en 2009 y otras cinco en el presente 2014).


VER FICHA COMPLETA


sábado, 16 de noviembre de 2013

‘Don Pasquale’ se hace a la mar en Oviedo

Publicado en Asturias Diario el 16 de noviembre de 2013


El ‘bel canto’ vuelve a Oviedo de la mano de Donizetti y una de sus óperas señeras: ‘Don Pasquale’. A partir del próximo domingo, y durante cuatro funciones (los días 17, 19, 21 y 23) más una representación con reparto joven (el día 22) la del anciano que cumple su deseo de casarse con una joven protagonizará el tercer título de la Temporada de Ópera. Carlos Chausson, Beatriz Díaz y Antonio Gandía serán el trío principal de esta comedia de enredo que su director de escena, Curro Carreres, traslada a un barco dentro de la alta comedia de Hollywood. Marzio Conti dirigiendo a la Oviedo Filarmonía completan un cartel que devuelve el género bufo al Campoamor, tras los dramas wagnerianos y verdianos.


Fuente: http://www.currocarreres.es/

Donizetti era consciente de que los grandes cambios dramáticos que se estaban produciendo tenían como consecuencia el desprecio a un sector de público más conservador, espectadores que continuaban demandando comedias en el por entonces antiguo ‘estilo rossiniano’, que por entonces aún seguían estando en el repertorio. El compositor había escrito de modo muy espontáneo algunas obras de este tipo en los inicios de su carrera, así que se planteó ‘Don Pasquale’ como un ejercicio de estilo, una pieza ‘de época’ para recuperar a ese público distante.


El propio compositor, con la ayuda del Giovanni Ruffini, se encargó del libreto. La trama está ligeramente inspirada en la comedia ‘Epicone’, escrita en 1609 por el comediógrafo inglés Ben Jonson, si bien es probable que Donizetti no lo conociese. De hecho se suele apuntar como fuente literaria otro libreto, realizado por Angelo Anelli para la ópera ‘Ser Marcantonio’ del compositor Stefano Pavesi estrenada en 1810.

Fuente: http://www.currocarreres.es/
Con esta ópera Donizetti y Ruffini compusieron una suerte de comedia social, con una trama que alterna las clásicas situaciones de la ópera bufa con incursiones en el terreno del realismo solemne, apoyado en el mito del anciano y la joven, un tema recurrente en la historia de la música. En el caso de ‘Don Pasquale’ se trata del viejo enamorado del que se burla una pareja de jóvenes. La obra es una farsa cruel sobre los intereses creados alrededor de un anciano rico y avaro, dispuesto a gastar su dinero por el amor de una joven manirrota y pizpireta. Inscrita dentro del género bufo, revierte el statu quo presentando situaciones que, por inimaginables, pueden resultar cómicas. El papel de la mujer dominadora como un elemento casi exótico, que se convierte en el perfecto catalizador para poner en escena versos satíricos, situaciones descabelladas o enredos urdidos en pos de un objetivo a priori inalcanzable.

La ópera fue estrenada en el Teatro Italiano de París el 3 de enero de 1943 y desde entonces formó parte del reducido grupo de óperas de Donizetti que no llegó a desaparecer nunca, aunque su presencia se hizo menos frecuente a comienzos del siglo XX. A partir de 1940, antes de la llegada del proyecto ‘Donizetti Renaissance’ que puso en valor las obras perdidas del autor, ‘Don Pasquale’ volvió a aparecer con asiduidad en los repertorios de las casas de ópera de todo el mundo.

Donizetti demuestra su natural capacidad para la creación de bellas melodías y un instinto dramático inigualable similar al de Rossini, que le hace conectar con el público de una manera muy directa. Todo ello se combina con una madurez creativa que se presenta plenamente en esta ópera, heredera del ‘bel canto’, con una línea vocal muy cuidada y una utilización de los conjuntos de manera mucho más dramática y efectiva. La partitura exige a los cantantes una gran agilidad, además de un dominio de la afinación y ‘fiato’ para los largos fraseos. El canto es el gran protagonista, exigiendo al cantante una gran agilidad vocal, exactitud en la afinación, largo fraseo y brillante virtuosismo. En la obra se encuentran los elementos definitorios de la ópera de este estilo: cavatinas, cabaletas, nocturnos, dúos, tercetos, concertantes… la transición entre números es mucho más fluida gracias a la supresión del recitativo seco que sustituye por un dinámico y eficaz recitativo acompañado, lo que contribuye a que la acción avance más rápidamente. 

Fuente: http://www.currocarreres.es/
La propuesta escénica de Curro Carreres que veremos en Oviedo fue estrenada en 2006 en la Ópera de Las Palmas de Gran Canaria, y traslada la acción al siglo XX, emplazándola en un barco y rodeándola de un ambiente hollywoodiense heredero de las llamadas ‘comedias de teléfono blanco’, historias ligeras de enredos sentimentales que hacían furor en la década de los 40. Carlos Chausson, toda una institución dentro de los bajos bufos, representará el papel del anciano Don Pasquale, y la soprano asturiana Beatriz Díaz realiza su debut en un papel protagonista en el Campoamor en el papel de Norina. El cuarteto protagonista lo completan Antonio Gandía como Ernesto, enamorado de Norina y Bruno Taddia como el doctor Malatesta. 

Como ya ocurrió en ‘La Traviata’ el día 22 tendrá lugar una función con reparto joven a precios reducidos, que contará con Ricardo Seguel (Don Pasquale), Elena Sancho-Pereg (Norina), Jesús Álvarez (Ernesto) e Isaac Galán (Malatesta). Marzio Conti, titular de la Oviedo Filarmonía estará junto a su orquesta en el foso para un título que devolverá el ‘bel canto’ y la diversión del género bufo a Oviedo.






FICHA

Don Pasquale

Música de Gaetano Donizetti.
Libreto de Giovanni Ruffini y Gaetano Donizetti, basado en el que Angelo Anelli escribió para la ópera de Stefano Pavesi, Ser Marcantonio (1810).
Dramma buffo en tres actos.
Estrenado en el Teatro Italiano de París, el 3 de enero de 1843.
Producción de la Ópera de Oviedo procedente de la Ópera de Las Palmas de Gran Canaria.

PERSONAJES E INTÉRPRETES
Don Pasquale: Carlos Chausson / Ricardo Seguel (22/11/2013)
Doctor Malatesta: Bruno Taddia / Isaac Galán (22/11/2013)
Ernesto: Antonio Gandía / Jesús Álvarez (22/11/2013)
Norina: Beatriz Díaz / Elena Sancho-Pereg (22/11/2013)

Dirección musical: Marzio Conti
Dirección de escena: Curro Carreres
Diseño de escenografía: Esmeralda Díaz
Diseño de vestuario: Silvia García
Diseño de iluminación: Eduardo Bravo
Coreografía: Antonio Perea

Orquesta Oviedo Filarmonía.
Coro de la Ópera de Oviedo.

Funciones: 17 (19 horas), 19, 21 y 23 (20 horas) de noviembre
Segundo reparto: 22 de noviembre

Teatro Campoamor de Oviedo