sábado, 18 de septiembre de 2010

Entrevista a Forma Antiqva





18/ 09/2010

“El pop, el rock y el jazz son herederos directos de la música antigua”

Los hermanos Pablo, Daniel y Aarón Zapico constituyen el germen de Forma Antiqva, uno de los conjuntos de cabecera a la hora de afrontar repertorios de música antigua con carácter historicista. Su bagaje nacional es intachable, habiendo alcanzado los más prestigiosos escenarios y festivales: Teatro Real de Madrid, Auditorio de Barcelona, Semana de la Música Religiosa de Cuenca… y su incipiente recorrido internacional incluye ya América Latina, Japón China, Australia y buena parte de Europa. Durante estos días se encuentran en Asturias, su tierra, en el foso del Teatro Campoamor, para las representaciones de ‘L’incoronazione di Poppea’.


¿Qué reacción esperan del público ovetense ante una ópera tan poco usual para ellos?

Ante cualquier espectáculo que se sale de la ‘corriente principal’ la gente tiene que venir con un punto más de receptividad. Aún así lo consideramos una ópera de las más modernas que hay.

¿Por qué?

Por el tratamiento de la armonía y del ritmo, el texto… el tema de las pasiones y el ascenso al poder a través del sexo y la lujuria, y el erotismo, que impregna todo, son temas de total actualidad. Que sea con instrumentos originales o que en realidad se trate de una obra barroca son factores que tienen su importancia, pero no son definitivos.

¿Cuáles son para ustedes las características más reseñables del lenguaje de Monteverdi?

Se resume en una frase: el poder de la palabra. Basa toda su música en potenciar el texto. Posee muchas sutilezas rítmicas, juegos armónicos y rapidez en la declamación, todo para favorecer a la acción.

¿A qué se creen que se debe este auge del barroco que se está viviendo?

El hombre es un animal, y siempre vuelve a lo primitivo y a lo más natural. Esta música no es artificiosa, no se aleja del propio ser humano: respiración, tempo, declamación… todo es muy orgánico. En cierta manera, es muy parecida a toda la música que escuchamos ahora: pop, rock o jazz (siempre dentro de unos mínimos de calidad) son herederos directos de la música antigua.

Cada vez existen más festivales dedicados a esta música…

Cierto, cada vez hay más festivales porque cada vez hay más intérpretes que se especializan en este tipo de música, no sólo por el atractivo de los instrumentos antiguos, sino porque es un repertorio que nos resulta muy cercano, aunque nunca se haya escuchado anteriormente. Pasa con la moda y pasa con la música: se trata de volver a la génesis.

¿Cuánto hay de verdad en la interpretación ‘historicista’ y cuánto de aportación de los intérpretes?

Para potenciar al máximo estas obras necesitas tener un diapasón específico, un temperamento específico y unos instrumentos específicos. A partir de ahí, nunca se puede saber con rotundidad cómo sonaba en aquella época. Procuramos basarnos en tratados, pero, por ejemplo, en algunos de ellos se prohíben determinadas prácticas. Y, si se prohíben, es porque en realidad se hacían. Hay que tener cuidado, porque teoría práctica no siempre coinciden. A partir de ahí, ofrecemos nuestra opción, por eso se llama ‘interpretación’.

Eso aporta un sello personal

En Forma Antiqva siempre hemos sido conscientes de no recrear, sino de ofrecer nuestra visión sincera. Sería absurdo negar las influencias que tenemos por nuestra edad, por la música que escuchamos, e incluso porque cada vez vamos especializándonos más e incorporando estos conocimientos a nuestras interpretaciones.

Ustedes tres constituyen la formación básica de Forma Antiqva, sin embargo, en el foso encontraremos más músicos

Somos 20 personas en total. Nosotros, con nuestros instrumentos somos continuistas. Completamos la parte de continuo para hacerla más rica con violas de gamba, pero además necesitamos instrumentos melódicos (violines, cornetas…). En la música antigua generalmente no hay una platilla estable, sino que nos vamos sirviendo de gente cuya calidad tenemos contrastada para los diferentes proyectos.

¿Dónde se encuentran más cómodos, en el escenario o en el foso?

Encima del escenario es más cómodo, porque el foso demanda un extra de atención, ya que la escena puede estar lejos, el recitativo puede no oírse bien desde nuestra posición. Son roles diferentes. En la ópera la palabra ‘acompañar’ adquiere su máxima expresión, y en la música de cámara hay más libertad, son piezas que se pueden ensayar más, y el diálogo que se establece en el escenario es entre nosotros, y no con cantantes a los que no conocemos tanto.

Echando la vista atrás, ¿cómo han evolucionado a lo largo de los más de diez años que llevan como formación?

Paso a paso. Cuando formamos el grupo estábamos empezando la especialización, y tuvimos que recorrer todos los peldaños uno a uno, no es como un grupo que reúne a expertos intérpretes desde el comienzo. A la vez que íbamos descubriendo nuestra profesión, íbamos creciendo como grupo.

¿Cómo fueron esos comienzos?

Nuestro primer concierto fue en una sidrería, pero también llegamos a tocar en la cárcel. Todos los sitios posibles que se puedan imaginar como lugar de concierto los hemos recorrido. Si todavía hoy es raro ver un clave en Asturias, a finales de los 90, cuando empezamos, era casi impensable. No sabíamos dónde ir a estudiar y todo era un gran laboratorio para nosotros.

Y llegaron los conciertos en el Real, giras por el extranjero, las portadas en revistas especializadas… ¿Cómo lo viven?

Como todo ha sido muy progresivo, uno no se da cuenta hasta que le hacen una pregunta como ésta. Cuando empezamos a mirar para atrás nos damos cuenta de todo, y ni en nuestros mejores deseos habríamos pensado algo así, nunca nos marcamos ninguna meta. Pero cuando pensamos en todo lo recorrido, el sentimiento es de satisfacción y orgullo por haberlo conseguido con nuestro esfuerzo.

Ustedes también se distinguen por la recuperación del patrimonio del Patrimonio, por ejemplo de los archivos de la Catedral de Oviedo.

La recuperación de Patrimonio es muy difícil. Llevamos unos cinco años intentando plasmar ese proyecto en disco y editar las partituras, pero de momento no ha habido manera de llevarlo a buen puerto. Cuando a estaba por estrenarse en Madrid –es un poco triste tener que ir a Madrid para estrenar la música de la Catedral de Oviedo- se volvió a suspender por diversos problemas.

¿Creen que se valora esa actividad?

Realmente no hay conciencia de recuperación, pero no sólo en Asturias. Salvo excepciones como Andalucía o Cataluña, es una verdadera lástima, porque existe un gran vacío en la música antigua española, ya que parece que todo termina con Tomás Luis de Victoria, y por supuesto no es así. Hay muchos tesoros ocultos que colocarían a España a la cabeza en este tipo de repertorios.

¿Qué papel ocupan las grabaciones en su actividad?

Surgen de la necesidad de que el grupo sea algo físico. Suponen un cambio de mentalidad, porque en las grabaciones la interpretación varía, ya que tiene que gustar ahora, pero también dentro de cinco o diez años. Además, el público puede ser o no especializado en el tema.

¿Son económicamente rentables?

No dan grandes satisfacciones económicas, pero sí mantienen al grupo vivo durante el periodo en el que el disco aparece en las revistas, tiene comentarios, críticas… Y esto nos permite tener un producto que presentar a programadores para conseguir conciertos. Cada disco tiene su camino, hasta que es reemplazado por el siguiente. Con ellos expandimos el nombre, ya que gracias a la tecnología están disponibles en plataformas como iTunes o Spotify.


(Foto: www.facebook.com/formaantiqva)

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