sábado, 20 de abril de 2013

Entrevista a María José Suárez, mezzosoprano


“Las redes sociales son una poderosa herramienta para atraer a nuevo público”


“Cantante, psicóloga y amante de la vida, las personas leales y el Real Oviedo”. Así se define la mezzosoprano ovetense María José Suárez en su perfil de Twitter. Activa usuaria de las redes sociales, forma parte de un ambicioso proyecto que trata de incorporarlas al mundo de la música clásica: ‘Clásica y Tuits’, que estos días, paralelamente a los ensayos de ‘La Verbena de la Paloma’, narra por internet las peripecias de los ensayos. Suárez, además, interpreta a Casta, la rubia “hija del Pueblo de Madrid” a la que canta Don Hilarión en sus coplas. Nos recibe en el Campoamor ultimando detalles para el estreno de hoy, y reflexiona sobre poder de las Tecnologías de la Información y la Comunicación y su necesidad de integrarlas en este mundo. Nos explica además qué cambios vamos a encontrar en la nueva versión de Marina Bollaín y su razón de ser.

Fuente: twitter @mariajosu68
¿Qué tiene la partitura de Bretón que más de un siglo después sigue siendo la más popular del repertorio?
Calidad musical. Bretón era un hombre muy ilustrado, y escribió una música magnífica. Es una joya, muy condensada, pero una joya al fin y al cabo.

¿No ha perdido fuerza al haber sido interpretada tanto y de tantas formas diferentes?
Ha sucedido mucho con el género zarzuelístico. A menudo se ha despreciado interpretándola de cualquier manera. Afortunadamente ahora al género se le está dando el valor que tiene, y las zarzuelas se están haciendo con buenas orquestas, buenos coros y buenos cantantes, además de con escenógrafos excelentes.

Sorprenderá ver a un Hilarión más rejuvenecido. ¿Cree que dignifica su parte musical al ser cantado por un barítono lírico?
Es una idea de Marina Bollaín. Trae a la actualidad a ese personaje, que en realidad lo que hizo fue heredar la farmacia de su abuelo, el viejo Don Hilarión que todos conocemos. Es cierto que cantado por un barítono joven se interpreta de otra manera, no me atrevo a decir que sea mejor, pero sí que es una visión nueva de la música.

Siempre hay reticencias a este tipo de actualizaciones…
Yo soy muy ‘moderna’ en mis planteamientos estéticos. A mí me parece perfecto: porque el lenguaje costumbrista de la zarzuela es muy actual. ‘La Verbena de la Paloma’ está modernizada porque se puede hacer y así fue concebida por sus autores.

¿Se ha ‘tocado’ la partitura?
No. La música de Bretón se ha tratado con el máximo respeto y permanece intacta, y para mí gana.

¿Por qué?
Porque además de cantar la maravillosa partitura de ‘La Verbena de la Paloma’, en esta producción hacemos una verbena real, que complementa el espectáculo. Esto aporta una brillantez, un dinamismo y una diversión que suman a favor del espectáculo.

Todos los personajes han sufrido una cierta revisión. El suyo, Casta, ha ganado mucho protagonismo.
Así es. Casta es un personaje muy divertido: pasa de todo y sólo quiere pasarlo bien en la verbena. Y en esta producción canta, cuando va a la peluquería del Tío Antonio interpreta la ‘soleá’ “En Chiclana me crié”, que antes hacía una cantaora. Vocalmente es un regalo, que, como decía antes, aporta también una visión nueva de la partitura al ser interpretada por otro registro. 


¿Qué papel juega la tecnología actual en esta producción?
Los avances tecnológicos están presentes en toda la obra. Por ejemplo, y volviendo a la escena de la peluquería, yo salgo con mi teléfono y tuiteo en directo desde el escenario. Además expresiones como “mándale un whatsapp” aparecen cuando estamos esperando por Hilarión y no llega.



Usted es una cantante muy activa en Twitter. ¿Las redes sociales atraen a gente nueva a estos espectáculos?
Son fundamentales. Los modelos antiguos o tradicionales no funcionan. Hay que llegar a otro tipo de público y son una vía muy poderosa. Y los resultados se notan: existe una dinamización, se habla más y la interacción lleva a que después la gente se acerque a las taquillas y compre su entrada.

Háblenos del proyecto ‘Clásica y Tuits’.
Es una idea que surgió en Oviedo, a través de la empresa IBCmass. A mí me captaron porque cuando hicimos ‘Lucia di Lammermoor’ en la Ópera de Oviedo yo empecé a tuitear de una manera espontánea sin saber nada del proyecto. Me llamaron y desde entonces colaboro con ellos. Hemos hablado con varios teatros de España y han apostado por ello. En Oviedo existe una página social auspiciada por el Ayuntamiento (verbenadelapaloma.oviedo.es) donde se van colgando novedades en las redes sociales: fotos, vídeos de los ensayos, comentarios desde las entrañas del teatro…

¿Y dónde quiere llegar?
‘Clásica y tuits’ quiere ser una especie de magazine donde se hable de lo que acontece en las temporadas musicales que quieran verse reflejadas ahí. Se informará de todo lo que acontece contando siempre con opiniones de gente con criterio que nos comentarán el día a día de la música en España. Nuestra intención es llegar a hacer retransmisiones en directo, lo que sería ideal para la gente que no se pueda mover de casa.

¿Existen reticencias a la hora de mostrar estas intimidades?
Más en las orquestas que en los teatros, aunque por lo general tengo que decir que la colaboración ha sido absoluta por parte de todos los organismos a los que les hemos propuesto este proyecto.

¿Desvelar a través de vídeos y fotos fragmentos que se verán después en la función no rompe la magia del teatro?
Para nada. Los fragmentos son muy cortos y te dejan con ganas de más, hacen más atractiva la producción. Funcionan como un gancho, como un tráiler de cine que te muestra pinceladas de la película para crear la necesidad de verla completa. Antes uno leía unas notas al programa, ahora tenemos la oportunidad de ver cómo se trabaja y qué va a pasar ahí.

Viendo esa página social se vislumbra una ambiente muy festivo y desenfadado en esta Verbena…
Es una fiesta. La hemos hecho varias veces, la última hace un mes y medio en los Teatros del Canal, y no me canso. Además, la energía que ha aportado el coro de la Capilla Polifónica aquí en Oviedo, que está totalmente entregado a la función, la hace ganar enteros. Incluso el Maestro Conti se ha sumado a esta celebración.

¿Cómo es la visión de un italiano de algo tan español como ‘La Verbena de la Paloma’?
Marzio Conti es un gran maestro y un gran músico. La música se hace a través de la partitura, y Bretón escribió páginas de enorme calidad, pero que ayudan al intérprete. Conti la ha ido haciendo suya, aporta una visión nueva, que a mí me gusta mucho. Lo importante es la calidad del director, no importa de dónde venga. Además ha demostrado un interés excepcional por la producción y participa de ella como uno más.

La Verbena del siglo XXI



Hace una década Marina Bollaín presentaba ‘Noche de verano en la Verbena de la Paloma’, una revisión de uno de los buques insignia de Tomás Bretón (y por extensión de la lírica española) que alcanzó un gran éxito tanto en España como en sus salidas por Europa (fue estrenada en el Hebbel-Theater de Berlín en 2002). Retomada esta temporada por los Teatros del Canal, desembarca en Oviedo como segundo título de la temporada de zarzuela, bajo la dirección musical de Marzio Conti y con las voces de Amparo Navarro, César San Martín, María José Suárez, Emilio Sánchez, Itxaro Mentxaka, David Rubiera y Juanma Cifuentes, acompañados por la Oviedo Filarmonía y la Capilla Polifónica. Desde hoy, y durante tres funciones –los días 20, 22 y 23 de abril– una de las producciones de zarzuela más solventes de este siglo XXI podrá verse en Oviedo.

Tomás Bretón concibió ‘La Verbena de la Paloma’ como un fresco donde cabían toda clase de referencias culturales de la época de su estreno, que tuvo lugar en el Teatro Apolo de Madrid en 1894. Su fulgurante éxito se asentó pronto entre el pueblo, que incluso adoptó expresiones que tienen lugar en el libreto firmado por Ricardo de la Vega y que hoy en día siguen utilizándose, como “hay de todo, como en botica” u “hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad”.

Buscando continuar con este espíritu de reflejo de la cultura popular Bollaín se permite modificar personajes, añadir escenas y cambiar diálogos, siempre respetando escrupulosamente la partitura original. De esta manera el viejo boticario Don Hilarión se convierte en una suerte de joven y hortera farmacéutico, nuevo rico y aficionado al golf. Las jóvenes Casta y Susana son las que sufren menos modificaciones, pero Julián –enamorado de Susana, que trata de ponerle celoso con Hilarión en la verbena– es ahora un joven sin dinero, varado por la crisis en su trabajo de butanero. También la Tía Antonia se actualiza de vieja alcahueta a esperpéntico peluquero (ahora lo interpreta un barítono que se amolda al registro vocal del personaje). La señora Rita regenta un bar, y todos los vecinos conviven en una peculiar casa llena de vida (un andamio que recuerda al 13 Rue del Percebe), que acogerá la mayoría de la función, para dar paso en el final a la verbena propiamente dicha.

Rumba, bolero, música popular, fútbol… Todas las nuevas constantes en la vida de Madrid en una calurosa noche de 14 de agosto (fecha de las fiestas de San Lorenzo, San Cayetano y La Virgen de la Paloma) están presentes en este montaje que introduce a la Verbena de la Paloma en el siglo XXI, con la idea de continuar con el espíritu de Bretón de recoger todas las referencias posibles que hiciesen más cercana su obra a los espectadores. Tanto entonces como ahora, se busca la empatía e incluso el reconocimiento en alguno de los personajes.

Bretón fue la segunda opción para el libreto de De la Vega (en un principio iba a ser Chapí el encargado de ponerlo en música), escribiendo la partitura en apenas 19 días, cuando ya se ensayaba el texto. La noticia de que finalmente sería Bretón el autor de la música no fue bien recibida al principio, ya que éste nunca había compuesto un sainete. Pero ‘La verbena de la Paloma’ resultó todo un éxito y un gran acontecimiento el día de su estreno, y el genio del compositor hizo que cada número fuese un éxito rotundo, desde las seguidillas (“Por ser la Virgen de la Paloma…”), hasta las coplas de Hilarión (“Una morena y una rubia…”). Con una música exquisita, llena de momentos insuperables, quizá la habanera (“¿Dónde vas con mantón de manila?”) haya sido el más recordado.

‘La Verbena de la Paloma’ fue concebida como obra de género chico –es decir, con una duración corta que permitiese realizar más funciones a lo largo del día e incrementar ganancias en los teatros– y normalmente se suele representar dentro de un programa doble con alguna otra zarzuela de la misma condición (‘La Revoltosa’ de Chapí es tradicionalmente su compañera). Sin embargo, en este caso asistiremos a un montaje sin descansos que alarga la función hasta los noventa minutos mediante añadidos del diálogo, algún número musical externo y, sobre todo, la reescritura del acto final de la obra en la Verbena (para la que Bretón no había escrito música) y que promete algunas de las mayores sorpresas del título, no en vano se trata de recrear la actual Verbena de la Paloma en Madrid.

Un reparto vocal de alto nivel completa la propuesta, encabezado por María JoséSuárez y Amparo Navarro (Casta y Susana), César San Martín (Julián) David Rubiera (Hilarión), Juanma Cifuentes (Antonio) e Itxaro Mentxaka (Rita). Junto a la orquesta y coro titulares del festival –Oviedo Filarmonía y Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo– será igualmente interesante la visión que el italiano Marzio Conti de la obra. Conti, que ya aportó interesantes novedades el año pasado en ‘El Caserío’ de Guridi, aportará un nuevo enfoque de una obra de sobra conocida por los españoles.



FICHA

Noche de verano en la Verbena de la Paloma
Música de Tomás Bretón
Libreto de Ricardo de la Vega (versión de Marina Bollaín).

Personajes e intérpretes:
Julián: César San Martín
Susana: Amparo Navarro
Sebastián-Sereno: Emilio Sánchez
Casta: María José Suárez
Don Hilarión: David Rubiera
Señora Rita: Itxaro Mentxaka
Tío Antonio: Juanma Cifuentes
Severiana-Cantante pop: Cristina Luar
Bailaora: Olga Castro
Tabernero: Manuel Lobo

Oviedo Filarmonía
Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo
Dirección musical: Marzio Conti
Dirección de coro: Rubén Díez

Directora de escena: Marina Bollaín
Escenografía: Josune Lasa / Natascha Von Steiger / Josune Cañas
Vestuario: Josune Lasa / Teresa Mora
Iluminación: Rafael Mojas




miércoles, 20 de marzo de 2013

domingo, 17 de marzo de 2013

Entrevista a Jorge Rodríguez-Norton, tenor



“La Corte de Faraón’ ha sido muy maltratada”

El tenor Jorge Rodríguez-Norton es lo que podemos llamar un producto de la temporada de zarzuela de Oviedo. Formado en las filas de la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo, coro residente del ciclo, dio sus primeros pasos con esta formación adentrándose en el mundo de la zarzuela que hoy le tiene como uno de los solistas con mayor proyección. En ‘La Corte de Faraón’ que se estrena el próximo martes representa el papel del Casto José, en lo que supone un nuevo rol protagonista en una producción de Emilio Sagi, el director de escena que ha impulsado su carrera. Nos recibe en el Teatro Campoamor entre pruebas de maquillaje y vestuario para hacer un repaso a cómo ha evolucionado el mundo de la zarzuela en los últimos tres lustros y reflexiona sobre el papel del solista en tiempos tan complicados.


Foto: Iván Martínez
¿Cómo recuerda sus primeros pasos en la zarzuela con la Capilla Polifónica?
Yo empecé hace 14 años, cantando en el coro una ‘Katiuska’ que se hizo aquí en el Campoamor y yo tendría… la edad justa para empezar a estudiar canto (risas).

¿Y cómo eran aquellas producciones?
Eran extremadamente conservadoras. Por ejemplo, en aquella ‘Katiuska’ todos estábamos con la ropa rusa típica, todo muy estático y encorsetado, siempre en formación coral y muy colocados para cantar, eran más aburridas.

¿Y en qué momento decide desgranarse el coro y empezar una carrera en solitario?
En el momento en que me fui a Valencia por recomendación de David Menéndez (barítono asturiano). Me habló de la magnífica escuela de canto que existía allí y decidí marchar para allá con 23 años.

¿Sigue encontrándose con antiguos compañeros de aquella Capilla Polifónica ahora en el escenario
Sí, claro, pero cada vez menos. El coro ha sufrido una renovación importantísima y más del setenta por ciento es gente nueva que no conozco. Gente joven, con ilusión,  me han sorprendido muy gratamente y que aportan un sonido muy fresco al coro.

Se suele decir que cantar en un coro es contraproducente para hacer carrera solista…
Es contraproducente en el momento en que tú quieres aspirar a cantar como solista, porque la manera de cantar no es exactamente la misma. Si tienes una voz lírica grande que de repente explota, vas a destacar por encima de los demás. Es inevitable abandonar el coro, pero no sólo por una cuestión personal, sino porque no puedes empastar con tus compañeros y eres perjudicial para la formación.

¿Dónde situaría el punto de inflexión donde su carrera comienza a despuntar?
Cuando comienzo a moverme más es a partir de una producción de 2008, un programa doble que consistía en ‘La Gran Vía’ y ‘Agua, azucarillos y aguardiente’. Y, sobre todo, el momento más importante es cuando hice la audición para Emilio Sagi, que me contrató para hacer ‘El manojo de rosas’. De eso hace ya cuatro años.

¿Cómo se va haciendo hueco en la carrera de solista?
Es un mundo muy complicado, porque hay mucha competencia. Mucha competencia y mucha gente que lo hace muy bien. Siempre tienes que preocuparte por destacar por algo, bien sea por tu musicalidad, bien sea por tu saber hacer en el escenario… La gente busca algo que no haya visto en otra persona, o un papel concreto.

¿Los repertorios los elige usted o está a expensas de ofertas?
Tienes que escoger, evidentemente,  porque tienes que saber que no puedes estar preparado porque para hacer todo lo que te gustaría. Es importantísimo empezar por cosas pequeñas para tener las tablas en el escenario.

Da siempre la sensación de que es mucho más fácil hacerse un hueco en el mundo de la zarzuela que en el mundo de la ópera.
Es un poco más accesible, habida cuenta de que el mundo de la zarzuela somos solamente cantantes españoles, el mercado es más pequeño. Por ejemplo, en el Teatro Real de Madrid la mayoría de la gente que canta es extranjera y sin embargo en el de la zarzuela no, porque se requiere producto nacional para hacerse el repertorio.

¿Realmente se requiere producto nacional para hacer una zarzuela? Si nosotros podemos cantar ópera italiana…
Sí, pero podemos porque hemos mamado desde pequeños la manera de hacer música de los italianos, de cantar, pero los italianos nunca han visto ni se han preocupado en saber cómo se interpreta la zarzuela. Ahí existe un pequeño choque cultural, de saber cómo es la picaresca española. Incluso a nosotros, los que somos del norte, nos cuesta asumir el carácter andaluz, a pesar de que lo vemos a diario.

¿Y cómo explicaría a un extranjero qué es la zarzuela?
Yo creo que no hace falta explicársela porque es un producto que les encanta. Aquí a Oviedo vienen muchos extranjeros sólo para vez zarzuela. Además, estuvimos haciendo en el extranjero ‘Pan y toros’ (que hay pocas cosas más españolas) y eso al público le encanta: tanto si es europeo como si es sudamericano como si es asiático.

¿Asíático?
El tema de la zarzuela les vuelve locos. En Japón por ejemplo todo lo que sea español, folklore, sevillanas, flamenco… todo les fascina. No hace falta vendérselo sino que simplemente lo escuchan y les encanta el tema.

Entonces existen más prejuicios en España que en el resto del mundo para con la zarzuela…
Sí, sobre todo en ciudades pequeñas. Por ejemplo, en Madrid está muy normalizada la zarzuela, casi el mismo público que va a la ópera va a la zarzuela. Sin embargo aquí en Oviedo yo he notado que no suele ser el mismo público. Sí hay público que se repite, pero el público de la zarzuela es más desenfadado, el de la ópera un poco más encorsetado, cuando en realidad sigue siendo cultura.

¿A qué lo achaca?
Durante muchos años ha sido maltratada. Se han hecho producciones con cualquier medio disponible, sin prestar atención a la calidad y el producto el final no resistía la comparación con una ópera. Hoy en día las zarzuelas están muchísimo más mimadas, las producciones de zarzuela que están saliendo están muy cuidadas. ‘La Corte de Faraón’ que estamos haciendo ahora, tanto estéticamente como musicalmente se busca que esté todo muy, muy bien atado. Yo creo que es un producto de calidad.

Precisamente ‘LaCorte de Faraón’ es quizá uno de los grandes ejemplos de zarzuela maltratada a lo largo de la historia…
Sí, ha tenido un carácter de vodevil. Sin embargo, ahora se está buscando que esté todo bastante cuidado, tanto en el vestuario como en la escena, la iluminación, las voces, el teatro… Tiene fragmentos musicales bellísimos a los que el Maestro Mielgo sabe sacarles partido.

El tono de ‘La Corte de Faraón’ siempre es polémico…
Sagi ha hilado muy fino para que a la gente que lo vea no le parezca nada soez. Creo que va a ser un espectáculo que va a gustar porque está tratado con mucha delicadeza, con bastante finura. A pesar de que vayamos con poca ropa, de los textos con doble sentido… está pensado desde un punto de vista afable. Un poco más a lo mejor es obsceno, y un poco menos queda soso. Es el punto justo de provocación.

El Casto José también tiene una parte actoral muy importante, ¿se encuentra cómodo como actor?
Sí, porque Emilio Sagi ha trabajado mucho con nosotros, y nos ha hecho entrar muy bien en el papel. La verdad es que yo me siento muy cómodo con este papel. No tiene nada que ver conmigo pero haciéndolo me siento cómodo, no me siento ridículo, a pesar de las características especiales del personaje.

¿Es un inconveniente el tener tantas partes habladas a la hora de cantar después?
Es un poco incómodo hablar, no cantar después de hablar, sino hablar después de cantar porque la voz se queda colocada muy arriba, y es difícil proyectar. Es cuestión de adaptarse al timbre nuevo.

Hay una sensación de que la gente empieza en la zarzuela, empieza a introducirse poco a poco en la ópera y de repente se olvida de la zarzuela. ¿Eso es así?
Hay casos en los que la ópera te absorbe. Es un mundo muy, muy exigente, es un mundo muy duro. A nivel personal es muy satisfactorio pero es un poco desagradecido porque no permite el más mínimo resbalón. La zarzuela está muy bien para pisar tablas, te ayuda muchísimo a nivel escénico: tienes papel hablado, tienes que cantar, tienes que moverte… Aún así yo veo a los dos géneros compaginables, y cada vez hay más gente que lo hace.

¿Eso se debe a que cada vez hay menos trabajo y no se puede elegir tanto?
También, pero cada caso es diferente. Y tal y como están las cosas, con la temporada de Murcia cancelada, las dificultades de Jerez… Hay muchos festivales en peligro. Hasta la orquesta y coro de RTVE están en dificultades. Y claro, desaparecen temporadas, funciones, títulos… y somos los mismos cantantes para repartirnos el trabajo.

Mirando un poco al futuro, ¿cuáles son sus próximos proyectos?
Ahora me voy a ir a Bilbao a hacer ‘El Caserío’ con Ainhoa Arteta y José Luis Sola, yo haré el papel de Txomin. Luego participaré en la temporada de Ópera de Oviedo como el Dios Froh de ‘El oro del Rin’ de Wagner.

¿Y las ambiciones? ¿A qué le gustaría llegar?
Eso no se puede decir. Hoy estás un poco de moda y gustas a la gente y mañana se olvida de ti el representante de turno que te tenga que llamar y dejas de estar de moda. Tan pronto estás en un escenario y al día siguiente puedes estar en tu casa. Es muy complicado. 

‘La Corte de Faraón’ se moderniza para iniciar la temporada de Zarzuela



Una disparatada parodia de la vida en el antiguo Egipto, con música de Vicente Lleó y dirección de escena de Emilio Sagi da comienzo al Festival de Zarzuela 2013 en Oviedo. ‘La Corte de Faraón’ –cuyo estreno tendrá lugar el martes y se prolongará durante cuatro funciones los días 19, 20, 22 y 23 de marzo– llega a Oviedo en una nueva coproducción del bilbaíno Teatro Arriaga y el Teatro Campoamor con una visión renovada de esta obra polémica, ecléctica y cuya popularidad es de las más altas del género.

No podemos hablar estrictamente de zarzuela ni de opereta. Tampoco es una revista ni una colección de cuplés. Su carácter bebe de géneros importados de las salas parisinas y adaptados al gusto español, propio de su época, conocida como la de la ola verde. Sin embargo ‘La Corte de Faraón’, dependiendo de sus intérpretes y el carácter de las producciones, se ha representado como una excelsa obra lírica o como una revista musical española, con un canto mucho más ligero. Lo único inmutable desde su estreno en 1910 es la música de Lleó, que atesora tanta calidad como vocación popular, y que permite a la obra nadar entre aguas indefinidas para salir siempre victoriosa.

Pero más allá del texto o de la música subyace un espíritu mucho más ambicioso, que incluso homenajea (y parodia) óperas como ‘Aida’ de Verdi, y que atesora momentos muy cercanos al belcantismo de Bellini o el género bufo de Donizetti. Y, sobre todo, una brillante orquestación, con amplia utilización del coro (una año más la CapillaPolifónica Ciudad de Oviedo será el coro del festival) que siguen haciendo de ‘La Corte de Faraón’ un producto demandado.

La historia cuenta la triunfal vuelta a Egipto del general Putifar y sus dificultades a la hora de cumplir con sus obligaciones maritales con la princesa Lota (entregada en premio a sus victorias) debido a ciertas mutilaciones sufridas durante la campaña. El libreto, firmado por Guillermo Perrín y Miguel de Palacios, es una adaptación de la opereta francesa ‘Madame Putiphar’ del compositor Léon Xanrof, que a su vez se basa en la novela homónima de Petrus Borel, erigida como tenebrista y acerba crítica a los regímenes antidemocráticos y a la burguesía. Se encuadra dentro del género denominado ‘sicalíptico’, famoso por sus diálogos llenos de insinuaciones y connotaciones sexuales, canciones de aroma picante y enredos de corte vodevilesco, que estuvo de moda durante el primer tercio del siglo XX. Al estilo de las operetas francesas creadas por Offenbach en el París del Segundo Imperio, todo es parodiable y actualizable a la sociedad del momento.

‘La Corte de Faraón’ es una obra muy coral, repleta de personajes sorprendentes y de breves tramas. Por escena desfilan esclavos, sacerdotes, pueblo de Egipto y hasta momias. En el reparto, habituales del género conforman un reparto solvente. El barítono Axier Sánchez dará vida a Putifar y Sandra Ferrandez a su mujer Lota. El tenor ovetense Jorge Rodríguez-Norton será el Casto José, personaje bíblico hijo de Jacob, vendido como esclavo por sus hermanos, que entra al servicio de Lota para terminar descifrando los sueños de un faraón (Manel Esteve) hastiado de la pompa, el boato y el oro de la corte, deseoso de modernizar su anquilosado imperio.

Enrique Viana será Sul, ‘regalo’ del Rey de Babilonia que traerá consigo las llamadas ‘mujeres especiales’, libertad y algo de libertinaje a Egipto, y que posee el momento más esperado de la función, sus coplas babilónicas conocidas como el “Ay, va…”, las cuales resumen ese carácter dual de Lleó: música de gran lirismo que permite una interpretación académica, y carácter de vodevil que la acerca a la revista.

Con la Oviedo Filarmonía una temporada más en el foso del Campoamor, la dirección musical correrá a cargo de Pablo Mielgo, director que ya pudimos ver en la pasada entrega de los PremiosLíricos.

Los avatares sufridos por el título van desde la censura en la época franquista por querer encontrar en ella veladas alusiones al Caudillo hasta la más absoluta banalización de su partitura, convirtiéndola en un espectáculo de humor grueso y vulgar que poco a poco fue olvidando su sutileza inicial y del que le ha costado mucho desprenderse.

Estos prejuicios y manchas en su trayectoria se han ido puliendo poco a poco, apostando por el espíritu original de la denominada por sus autores “opereta bíblica”. En ese empeño por dignificar el género y situarlo donde se merece se inscribe esta nueva versión estrenada en Bilbao en 2012, que con dirección escénica de Emilio Sagi apuesta por la rapidez de los diálogos y los espectaculares números conjuntos, basados en la escenografía que firma Daniel Bianco, la cual diferencia claramente las dos Cortes: la cubierta de oro y hastío y la remozada y moderna con la llegada del soplo de aire fresco que supone el casto José, en un ambiente muy cercano al pop-art, siempre basado en la iluminación de Eduardo Bravo. La coreografía de Nuria Castejón apuesta por la fusión de poses típicamente egipcias con movimientos de danza española, generando un novedoso sincretismo para un elemento que tiene un peso importantísimo en la función.

Al igual que ansía el faraón de esta ‘Corte’, la modernización del género lírico español se produce poco a poco, huyendo del hastío y tratando de modernizar la zarzuela, luchando contra prejuicios y acudiendo siempre a los originales. Una nueva apuesta para una nueva ‘Corte de Faraón’, que desde el martes podremos ver en Oviedo.




FICHA

XX Festival de Zarzuela de Oviedo
La Corte de Faraón
Opereta bíblica
Música de Vicente Lleó
Libreto de Guillermo Perrín y Miguel de Palacios
Estrenada en el Teatro Eslava de Madrid el 21 de Enero de 1910
Producción del Teatro Arriaga de Bilbao, coproducida por el Teatro Campoamor de Oviedo

Personajes e intérpretes:
Lota: Sandra Ferrandez
La Reina: Itxaro Mentxaka
El faraón: Manel Esteve
Putifar: Axier Sánchez
El Casto José: Jorge Rodríguez-Norton
Sul, la babilónica: Enrique Viana
Raquel: Ainhoa Zuazua
Gran sacerdote: Josema Díaz

Dirección de Escena: Emilio Sagi
Escenografía: Daniel Bianco
Iluminación: Eduardo Bravo
Figurinista: Gabriela Salaverri
Coreografía: Nuria Castejón

Orquesta Oviedo Filarmonía
Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo
Dirección musical: Pablo Mielgo
Dirección del coro: Rubén Díez

Funciones: 19, 20, 22 y 23 de marzo. 20 horas. Teatro Campoamor.